Introducción. La crisis de vivienda durante la Restauración y las primera legislaciones de Casas Baratas, (1883-1921).
La cuestión de la vivienda ha constituido, en el pasado y en la actualidad, uno de los principales problemas de las clases populares. Los cambios económicos, sociales y demográficos que se producen en España a finales del XIX, producen un importante crecimiento de población. Tras un siglo de guerras, revoluciones, malas cosechas, inclemencias climáticas y mortalidad catastrófica, propias del régimen demográfico antiguo y de las características sociales del antiguo régimen, el principio del siglo XX supuso, pese a las pervivencias de crisis periódicas de subsistencias, el inicio de la transición a un régimen demográfico moderno. Los avances médicos, la reducción de la mortalidad y el mantenimiento de la natalidad en valores altos fueron algunas de las razones por las que se produce un cambio en las tendencias demográficas en el país. Este crecimiento poblacional se tradujo en el inicio de movimientos migratorios como el éxodo rural hacia las ciudades, en un contexto de intensificación de la débil industrialización que se había puesto en marcha desde el siglo anterior.
Sin embargo las condiciones de las viviendas, sobre todo de las clases populares, podrían calificarse de deficientes. Hacinamiento, problemas higiénicos, altos alquileres en relación con los sueldos y la relativa facilidad para ejecutar desahucios fueron parte de las características del modelo de vivienda de esta época. Desde mediados del siglo XIX, con los gobiernos de la monarquía isabelina, las autoridades intentaron intervenir con políticas que atenuaran la crisis de vivienda, como fue el caso de la Real Orden de Casas para Pobres (1853), proponiendo la construcción de vivienda y la limitación de precios. Pero estos primeros proyectos resultaron en fracaso, debido a la falta de recursos para su ejecución. Durante el último tercio de siglo, la iniciativa de construcción de casas asequibles para los trabajadores recayó en sociedades benéficas, que inspirándose en el ejemplo británico, comenzaron con proyectos de barriadas. Una parte importante de estas agrupaciones se encuadraban dentro del catolicismo social. La mayoría de estas construcciones se enmarcaron dentro de grandes capitales como Madrid, Bilbao, o Barcelona que debían asumir y establecer a la mano de obra migrante que se incorporaba a la industria. Pero la polarización existente en el mundo rural también demandaba políticas reformistas con respecto a la vivienda, debido a unas deplorables condiciones de muchas casas populares, que también se reproducían en los pueblos.

Ejemplo de Casas Baratas, en este caso construidas en el polígono de Bon Pastor de Barcelona en 1929, extraída del Museo de Historia de Barcelona, reseñada por Roger SUBIRÁ: Vivienda social en España I: de los inicios de la intervención pública a la Guerra Civil. Obsérvese cierta similitud con las casas del actual Barrio San Pedro.
Sin embargo, no sería las dos primeras décadas de siglo XX cuando, dentro del reformismo social desplegado por los gobiernos de la Restauración en este momento, se intente dotar a este tipo de iniciativas de una orientación estatal, ante la evidencia de que las políticas de crecimiento urbano basadas en el libre mercado no daban respuesta al problema, tal y como plantea Roger Subirà. En este sentido, hay que enmarcar estas políticas sociales dentro del marco de organismos como la Comisión de Reformas Sociales (1883) y el Instituto de Reformas Sociales (1903), que sirvieron de diagnóstico para la búsqueda de medidas de mejora de las clases trabajadoras, en un contexto de reforzamiento del sindicalismo de clase y de reactivación de la conflictividad. Y es que durante la primera década de siglo, la denominada «cuestión social» supuso una importante preocupación, agravada por el crecimiento del movimiento obrero y el desarrollo de importantes protestas como las de la Semana Trágica de 1909.
En 1907 se realizó el primer borrador de una legislación para la construcción de viviendas salubres para los trabajadores, en base a las experiencias de este tipo en varios países. En 1911 se concretó en la Ley de Casas Baratas, que buscaba promover tanto la edificación para particulares o sociedades cooperativas de vivienda, además de «facilitar recursos a quienes deseen adquirirlas». Uno de los objetivos de la ley fue promover la propiedad como forma de amortiguar el impacto de los movimientos socialista y anarquista en el conjunto de los trabajadores.
Se establecía además la colaboración entre el Instituto de Reformas Sociales, las Juntas de Fomento y las autoridades locales para la construcción de estos barrios. Se concretaba la definición de Casa Barata, entendida como:
«las construidas ó que se intenten construir por los particulares ó colectividades para alojamiento exclusivo de cuantos perciben emolumentos modestos como remuneración de trabajo, habida cuenta, además, de las circunstancias siguientes: Que se sometan á examen y aprobación de las respectivas Juntas de fomento y mejora de habitaciones baratas, las bases del arrendamiento y venta de las viviendas, si se trata de particulares, y además los estatutos, si se trata de Sociedades. Las viviendas podrán consistir en casas aisladas, en poblado ó en el campo, casas de vecinos ó en barriadas para alojamiento de familias, ó bien en casas para recibir á personas solas, con habitaciones independientes, sin que en ningún caso puedan subarrendarse ni destinarse á establecimientos de bebidas alcohólicas. Que cuando las casas se den en alquiler, no se estipule un precio superior al que las Juntas fijaren al construirlas, entendiéndose que, una vez convenido aquél con un inquilino, no podrá alterarse mientras subsista el contrato. Que las casas que se construyan se acomoden á las condiciones generales higiénicas y de capacidad y distribución que el Reglamento determine.»

Fuente: Gaceta de Madrid, 13/6/1911, Ley de las Juntas para el fomento y mejora de las Casas Baratas del 12 de Junio de 1911.
En 1921, se produce una modificación en la legislación, quedando la construcción de Casas Baratas vinculada a la aprobación del nuevo Ministerio de Trabajo, creado un año antes, vía Juntas que elevarían sus propuestas al Instituto de Reformas Sociales. Se produjeron modificaciones en la propia definición de Casa Barata, que según Álvaro García, quedaron como reflejamos a continuación:
«Se entenderá por casa barata la que haya sido reconocida oficialmente como tal, por reunir las condiciones técnicas, higiénicas, económicas y especiales, en su caso, para determinadas localidades, que expresen esta Ley y el Reglamento para su aplicación. Podrán estar aisladas, unidas a otras o formando grupos o barrios, y podrán tener uno o varios pisos.
Gozarán también de los beneficios que se conceden a las casas baratas, en lo que hace relación a la exención de impuestos y al derecho a optar a la subvención directa, las que construyan las instituciones sociales de reeducación de inválidos para el trabajo y de anormales, y los edificios que se destinen a Cooperativas de consumo, siempre que funcionen sin lucro mercantil»
Este es el marco legislativo en el que se va a desarrollar la construcción del barrio de Casas Baratas en Úbeda, tal y como desarrollaremos a continuación.
Las casas populares durante el siglo XIX y la primera formulación del proyecto de las Casas Baratas en Úbeda durante los últimos años de la Restauración.
Como es conocido, la ciudad de Úbeda se encontraba en una crisis secular desde el siglo XVIII, quedando estancada en lo tocante al crecimiento urbanístico de la ciudad. El siglo XIX, iniciado con la invasión francesa, y con las luchas de facciones, primero entre absolutistas y liberales y posteriormente entre moderados y progresistas, agravaron la crisis en la ciudad. Como ya se han indicado en otros artículos de esta página, la economía ubetense era fundamentalmente rural, con un predominio de población analfabeta y jornalera, que en muchos casos se enfrentaba a difíciles condiciones para el desarrollo de su subsistencia. Una de estas problemáticas era el propio acceso a viviendas de cierta salubridad.
Con la desamortización eclesiástica (1836-1839), una parte importante de los conventos ubetenses, fueron exclaustrados, enajenados de la institución eclesiástica, y subastados. En algunos casos sus compradores los transformaron en casas de vecindad para clases populares que se mantuvieron hasta principios de siglo XX. Algunos ejemplos fueron el Convento de la Victoria, con el establecimiento de una posada y en casas particulares hasta 1919, cuando fue adquirido por el Sindicato Católico Agrario. El Convento de San Andrés, que también albergó casas de vecinos conjuntamente con el Cuartel de Remonta hasta junio de 1931, cuando es adquirido por el Partido Socialista como Casa del Pueblo. El Convento de Francisco de Asís también albergó casas y huertos. Los Conventos de San Juan de Dios y de San Nicasio también albergaron posadas hasta el posterior uso de los solares para otras funciones. Otro edificio de entidad, como la Casa de las Torres también fue una corrala de vecinos hasta principios de los años 20’s.

Localización de los conventos en Úbeda, muchos de ellos desamortizados. Fuente: José Manuel ALMANSA: Arquitectura y Urbanismo en Úbeda, (1808-1931). Asociación Cultural Alfredo Cazaban, 2011, p. 160.
Fue finales de siglo XIX, tras el final de la Revolución Gloriosa y el restablecimiento de la monarquía isabelina en la persona de Alfonso XII en 1874, cuando se de cierta recuperación económica que permitió el florecimiento de una burguesía local que acometió reformas en la ciudad. Se produce entonces la destrucción de partes de la muralla y sus arcos, un «ensanche» a escala local, que posibilitó una reordenación urbana, con la supresión de parroquias, reutilización de antiguos edificio, y construcción de espacios públicos acordes a los nuevos tiempos.
Sin embargo, la cuestión de la vivienda siguió siendo problemática para el conjunto de la población obrera, e incluso importantes sectores de las clases medias. Luis Garrido recoge una información del periódico El Ubetense, relativa a la epidemia de cólera que afectó a la localidad en 1884:
«“(…) observa que la inmensa mayoría de las casas de los braceros y de los pobres de solemnidad son verdaderos focos de infección por la gran aglomeración de individuos, en cuartos estrechos, opacos, húmedos y nada aseados, en los que generalmente repugna entrar y hasta donde difícilmente llega la acción de la policía; y que en todas estas viviendas por lo general malsanas habitan todos esos seres humanos, que son base de sustentación y primeros peldaños de la escalera social, y sobre los que deben velar con interés eminentemente político tanto los poderes públicos como las clases ilustradas; porque desvalidos de todo bien y presos por la ignorancia y la escasez son (a más de causas de graves males morales) las víctimas primeras en donde se ceban las epidemias (como en la actualidad ocurre con la viruela) (…). Y últimamente ve que en estos barrios de los pobres y en muchas casas de vecindad existen lugares y sitios (…); pero que por lo sucios y desatendidos, son impropios de toda población medianamente culta (…).» El Ubetense, 19-10-1884, recogido en GARRIDO, Luis: Tragedia y riqueza social. Historia de la clase obrera en la provincia de Jaén (1830-1939), tomo I, Jaén, Diputación de Jaén, 1990, p. 497.
Esta situación descrita se mantuvo durante las dos primeras décadas del siglo XX. No sería hasta el año 1922 cuando se comience a abrir los debates sobre la posibilidad de aplicar la legislación sobre Casas Baratas, tras la reforma de la legislación el año anterior. Durante la alcaldía del conservador Francisco Salas Almagro se comenzó a impulsar por diversos agentes la posibilidad de aplicar la Real Orden que permitía la construcción de este tipo de barrios. Tal y como encontramos en el diario La Provincia:
«En Úbeda que tan escasos estamos de habitaciones para las clases humildes, y aun para las acomodados, sería muy conveniente que esta Real orden se tuviera en cuenta, y al confeccionar los primeros presupuestos, se consignara tal cantidad que el estado económico del municipio permita para cumplimentar en parte de en parte lo que la humanitaria ley de casas baratas determina. Tenemos noticias de que un concejal de este ayuntamiento, el Sr. Garrido Uclés, tiene un proyecto en el que se indican los medios de arbitrar recursos para que puedan construirse en Úbeda casas baratas para obreros., proyecto que no ha presentado porque en el presente año siguen los mismos presupuestos que el anterior». La Provincia, 20/4/1922, p. 1.
Todo parece indicar que la crisis de vivienda se vio agravada en este momento por el proceso inflacionario que trajo la I Guerra Mundial, que permitió que pequeños y medianos empresarios aumentaran sus ganancias en el periodo 1914-1919, y que utilizaran los beneficios obtenidos para la compra de casas que antes eran utilizadas como pequeñas comunidades de vecinos, tal y como se reseña a continuación, de nuevo en este diario conservador:
«De todos es conocida la falta de casas de alquiler, que en Úbeda hay; motivada principalmente por el encarecimiento que los trigos y aceites alcanzaron en los años de la guerra europea, que proporcionando grandes ganancias a pequeños agricultores, los puso en condiciones económicas ventajosas que les permitió a la mayor parte adquirir casas que antes habitaban varios vecinos, y que hoy vive únicamente sus propietarios, aminorando por tanto en número considerable, los cuartos modestos que la clase humilde puede utilizar». La Provincia, 6/6/1922, p. 1.
El diario conservador además acusaba a la corporación municipal de dejación de funciones, comparando con el caso de la ciudad de Jaén, donde se habían iniciado gestiones para la conformación de una Junta de Promoción de casas baratas. La campaña impulsada por La Provincia fue apoyada por el periódico liberal El Tiempo, en los siguientes términos:
«El articulista en éste, culpa a todo el Concejo, al que juzga un poco duramente, y en el anterior, decía que el concejal señor Garrido Uclés tenía estudiado un proyecto para la construcción de una barriada obrera de casas baratas. Aunque el Ayuntamiento tiene hoy un poquito más reforzados los ingresos que hace dos o tres años, no por ello tiene la cantidad necesaria para en un momento dado, arrostrar grandes empresas; la gestión del actual alcalde merece el aplauso de cada persona desapasionada pero el presupuesto no le permite en forma alguna arrostrar proyectos como el que nos ocupa y para ello sería preciso un presupuesto extraordinario. […] el concejal señor Garrido tiene, según nuestras noticias, un proyecto de presupuesto extraordinario para la construcción de casas baratas que desde luego mereció el aplauso de los jefes y concejales del partido liberal, y por lo tanto forma parte del programa que este partido llevará al Concejo tan pronto ocupe el poder.» El Tiempo, (17-6-1922), p. 2.
Pese a estos acalorados debates en prensa local, la corporación municipal no llegó a cumplir los requisitos necesarios para poner en marcha el proyecto hasta mediados de 1923, ya bajo la alcaldía de Fausto Redondo Rus, según nos reseña el periódico El Tiempo.

Fuente: El Tiempo, 28/6/1923, p. 3.

Fuente: Gaceta de Madrid, 26/6/1923. Otras constituyendo la Junta de Casas Baratas en Úbeda (Jaén), Granada, y Vilasar de Mar (Barcelona).
Según Juan Pasquau fue efectivamente Garrido Uclés quien encabezó las gestiones del proyecto, que como hemos visto, fue propuesto desde al menos el año anterior. Este extremo se ve confirmado en la comunicación de esta Real Orden a la corporación municipal el día 29 de junio de 1923, tal y como se puede apreciar en las actas municipales, que transcribimos a continuación:

Fuente: AHMU, Sesión del 29 de junio de 1923.
«El concejal Sr. Garrido pide lectura de la R.O. nombrando la Junta de Casas Baratas en esta ciudad, lo que efectuado por el Sr. Secretario, se acordo se de cumpliemiento a la citada disposición.»
La iniciativa del proyecto no se pudo desarrollar durante los últimos años de la Restauración, debido a la crisis de sistema que se produjo, y el golpe de estado del 13 de septiembre de 1923, encabezado por el general Miguel Primo de Rivera y apoyado por la corona, que estableció una dictadura militar de corte corporativista. Uno de los principales valedores del golpe fue precisamente Leopoldo Saro Marín, cuya relación con el dictador fue fundamental en el desarrollo de proyectos urbanísticos para la ciudad de Úbeda.
Construcción de los barrios de Casas Baratas durante la Dictadura de Primo de Rivera, (1923-1930). El caso del Egido de San Marcos y el Egido de la Vera Cruz.
Como indicábamos previamente, la crisis interna de la Restauración se intentó solucionar a través de la vía autoritaria, con el golpe de estado del general Primo de Rivera en 1923. El nuevo régimen partió de una clara influencia del fascismo corporativo que inspiró a las reformas de la dictadura. Aunque no fue un régimen propiamente fascista, si se vio influido por las corrientes corporativistas italianas, que se conjugaron con propuestas nacionales, influidas por catolicismo social. Este enfoque implicaba el desarrollo de un importante intervencionismo estatal con el objetivo de elevar las condiciones de vida de los trabajadores, para evitar que se acercaran a corrientes de sindicalistas revolucionarias, que habían encabezado la conflictividad durante el periodo 1917-1921. Otro de los males que intentaba atacar el proyecto dictatorial, debido a la influencia del regeneracionismo, fue el caciquismo, que identificaba con las autoridades en ejercicio durante el régimen monárquico. Pese a esta perspectiva, es necesario indicar que los principales cuadros medios y de mando de la dictadura provenían de la oligarquía económica, ya que tras la disolución del Ayuntamiento el 30 de septiembre, y la elección de las nuevas autoridades municipales por el gobernador militar D. Manuel Civantos, con el concierto de la Junta de Asociados, es decir de los mayores contribuyentes de la ciudad.
Esto implicó unas políticas específicas con respecto a las organizaciones sindicales. El nuevo gobierno entendía que era hora de impulsar políticas que denominaba de «regeneración», en torno a una concepción conservadora, armonicista y corporativista de la economía, que abogaba por la “conciliación entre clases sociales”. En su trato con los sindicatos, régimen primorriverista optó por una política en dos alas, con una fuerte represión al movimiento obrero radical, y un intento de atracción de los sectores moderados del mismo, de cara a rebajar la conflictividad social encauzándola a través del intervencionismo estatal. Esto implicó la represión de las corrientes del movimiento obrero consideradas una amenaza, como fue el sindicato Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y algunas corrientes probolcheviques, en boga en estos años por influencia de la Revolución Rusa. Sin embargo, la dictadura intentó atraerse a la Unión General de Trabajadores (UGT) y al propio Partido Socialista, que se vieron favorecidos por el régimen. Estas corrientes existían además en la ciudad, con preminencia de los anarquistas hasta al menos 1918, con la existencia de diversas sociedades obreras y grupos de afinidad libertarios. El socialismo ubetense se había desarrollado en torno a las sociedades de la UGT, encontrándose hasta este momento en una posición de debilidad. Pero la persecución hacia el anarquismo y el paulatino asentamiento en la ciudad produjo un crecimiento del socialismo durante estos años, como veremos a continuación.
Atendiendo a los estudios realizados por Francisco Dancausa, dos fueron las principales figuras del régimen a nivel municipal, a saber, Leopoldo Saro Marín, una de las principales figuras militares del momento, y Baltasar Lara Navarrete, alcalde de la ciudad entre 1924 y 1929, que encabezó la mayoría de proyectos reformistas en la ciudad. Ambos personajes se convirtieron en piezas centrales en el desarrollo de un programa de reformas de la ciudad de Úbeda. El general Saro se convirtió en promotor e intercesor para la ejecución de importantes políticas municipales a través de sus privilegiados contactos con la dictadura, debido a su amistad con Primo de Rivera y su destacada participación en el golpe de septiembre de 1923. Por esta labor llegaron a granjearle el epíteto de «cónsul en Madrid» de Úbeda por la prensa de la época. Baltasar Lara, sin embargo fue el brazo ejecutor de estas reformas políticas desde su posición de presidente de la Corporación Municipal, siendo calificado por Dancausa como:
«con una personalidad e ímpetu arrollador, al menos los primeros años de su mandato. Evidentemente era miembro de la oligarquía de la ciudad, requisito necesario para ser concejal, y empresario de éxito. Su norte político no era otro que el desarrollo económico y modernizador de la ciudad. Por otro lado, su relación con las clases populares fue de tipo paternalista, entendiendo que, de una manera casi coyuntural, se beneficiarían de las reformas», Francisco DANCAUSA: «Úbeda en la dictadura de Primo de Rivera a través de los presupuestos municipales, (1923-1930)», Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, (224), pp. 335-379.
Esta cuestión es clave, ya que las reformas que se producen en estos años buscaron la modernización de la ciudad en un contexto de bonanza económica tras la I Guerra Mundial, buscando atenuar la extremada dureza de las condiciones vida de las clases populares, pero siempre partiendo desde una perspectiva paternalista, autoritaria y armonicista de los intereses de clase, que promovió la participación obrera, no como una vía de ampliación de la participación popular, sino como una forma de conciliación social, de cara a evitar el auge de la conflictividad que había caracterizado los últimos años de la Restauración. Para ello se va a fomentar la obra pública como una manera de mantenimiento del empleo, ligada, como ya veremos a un importante proyecto de modernización, que muestra el atraso en el que se encontraba el país.
Desde esta perspectiva se acometieron importantes reformas urbanísticas que han sido reseñadas por diversos autores como Juan Pasquau, Francisco Dancausa, Vicente Ruiz, Fernando Puell y María Gájate, entre otros, a saber: la fundación de la Escuela de Artes y Oficios (1924), el establecimiento de tres grupos escolares «Cristo del Gallo», «General Saro» y la «Explanada» y el establecimiento de un colegio por los religiosos Padres del Corazón de María en el antiguo convento de la Trinidad (1926), el proyecto de trazado ferroviario Baeza-Utiel, la construcción de la Cárcel de Partido (1927), y cuartel de Recría y Doma (1930). También se consiguió el establecimiento de un Parador Nacional inserto en el Patronato Nacional de Turismo en el Palacio del Dean Ortega en el mismo año . Además existió preocupación por la corporación municipal de mejorar el estado de las calles de la ciudad.
La propuesta se recuperó cinco años después de su primera formulación, a partir de 1927. En el pleno del 19 de agosto de ese años, atendiendo a las actas municipales:
«Se acuerda que por el Ayuntamiento se vendan los terrenos que como sobrantes de la vía pública existen en el sitio llamado Egido de San marcos, y que por el Sr. Arquitecto municipal se formule un proyecto de edificaciones de casas en los referidos sitios, facultando a la Comisión pertinente para que esta determine la forma y condiciones en que estos terrenos han de ser vendidos»

Fuente: AHMU, Sesión del 19 de agosto de 1927.
Esto implicaba la expansión de la ciudad hacia el sur en unos terrenos que iban desde el Coso de San Nicasio hasta las instalaciones de la Fundición de Heredero y Fuentes, constituyendo el primer foco de construcciones de este tipo. La urbanización de estos terrenos también sirvió como un elemento propagandístico, ya que los nombres escogidos para el callejero hacían referencia a efemérides de la dictadura, como fue el caso de la Avenida 13 de Septiembre, que conmemoraba el día del golpe de estado encabezado por el general gaditano. Un año más tarde el ayuntamiento aceleró el proceso de construcción de los complejos de Casas Baratas en esta zona de expansión de la ciudad, como se puede apreciar en el acta municipal del 9 de agosto de 1928.

Fuente: AHMU, Sesión del 9 de agosto de 1928.
«Por el alcalde se da cuenta de la gestión que se ha realizado a fin de que se construyan en Úbeda varios grupos de casas baratas, y como consecuencia de las esperadas gestiones, manifiesta que ha estado en esta localidad el Consejero delegado de la Casa Merss, la cual se ofrece a construir las referidas viviendas a cuyo efecto dicho señor ha presentado modelos de diferentes construcciones y tipos de casas, así como precios, condiciones y plazos para su adquisición. También expone que las listas abiertas en este Ayuntamiento para conocer aproximadamente el número de peticiones de viviendas arrojando hoy cuatro cientos cincuenta suscripciones con un total de cuotas de entrada de noventa mil pesetas».
Estos acuerdos municipales se reflejaron en la reseña al pleno realizada por el diario la Provincia que reflejaba el resultado de los acuerdos tomados por los concejales.

Fuente: La Provincia, 10/8/1928, p. 2.
A pesar de la decisión, existieron discrepancias con respecto a las medidas adoptadas. Según recoge La Provincia en su número del 11 de agosto de 1928, Baltasar Lara, al ser preguntado sobre si el Ayuntamiento se hace cargo de los pagos a la Casa Merss en lo tocante a la construcción de estos barrios, respondió: «que el Municipio, en el caso que nos ocupa, solo se limitará a ofrecer los solares gratuitos y avalar las edificaciones, pero sin ningún compromiso con la casa constructora, ya que como garantía siempre estarán las casas que se levanten».
Además el presidente de la corporación añadía: «que anhela por momentos ver realizado este ideal que tanto beneficia a la clase trabajadora y que tan pronto como estén los quinientos afiliados los reunirá en el ayuntamiento, para exhibirles los tipos de casas y darles cuenta de los solares adquiridos por el Municipio, para que de acuerdo todos, vaya eligiendo cada uno el lugar apropósito para la construcción de la que ha de ser su modestas propiedad urbana.»
Sin embargo, otros miembros de la corporación cuestionaron el sentido de las medidas, como reflejamos a continuación: «El Sr. Pasquau dice al alcalde que no comprende cómo se están concediendo solares de la propiedad del Ayuntamiento para que edifiquen particulares, sin tener en cuenta que tienen que hacer falta para la barriada de Casas Baratas».
En septiembre de 1928 el Ayuntamiento suscribe un acuerdo con la empresa Merss Saneamientos y Construcciones S.A., comprometiéndose la corporación a aportar los solares, que habían sido expropiados. Con motivo del inicio de la construcción, y en boga con las relaciones fluidas con la Iglesia Católica propias de la época, estas obras fueron bendecidas por las autoridades eclesiásticas. Adjuntamos a continuación los extractos de las actas municipales:

Fuente: AHMU, Sesión del 19 de septiembre de 1928.
«Se acuerda unánimemente del Ayuntamiento la gestión de urbanización de las calles en la barriada de casas baratas que se están construyendo y que lleva el nombre de Barriada del General Primo de Rivera; nombre aunque fue bautizada de esta forma el día nueve del corriente mes y bendecida por el Sr. Obispo de esta Diócesis con motivo del acto que tuvieron lugar al constituirse el quinto aniversario del advenimiento al poder del Excmo. Sr. Marqués de Estella.«

Fuente: AHMU, Sesión del 19 de septiembre de 1928.
«Conocido por los Srs. Concejales los planos y proyectos presentados por la Casa ‘Merss Saneamientos y Construcciones S.A’ para la construcción de la referida barriada de Casas Baratas son aprobados por unanimidad, expropiandose los terrenos necesarios para tal fin».
Para la puesta en marcha de este proyecto, se optó por la constitución de una Cooperativa de Vivienda desde la corporación municipal, cuyos estatutos fueron presentados en pleno en la Casa Consistorial el 31 de octubre de 1928:

Fuente: AHMU, Sesión del 31 de octubre de 1928.
«Por el Sr. Secretario se dio lectura a los Estatutos de la Cooperativa para la construcción de Casas Baratas que lleva el nombre de ‘Cooperativa de la viviendia de Úbeda’, fundada por uniciativa del Exco. Ayuntamiento. Enterados los señores concejales se acuerda por unanimidad facultarle su aprobación así como que por el Municipio se conceda el máximo apoyo moral a la referida cooperativa constituida con arreglo a los Estatutos antes expresados».
,

Fuente: AHMU, Sesión del 6 de diciembre de 1928.
Sin embargo, todo parece indicar que esta barriada no llegó a tener un régimen de cooperativas y se acabaron vendiendo a nivel particular, a pesar de la constitución de la «Cooperativa de Vivienda de Úbeda». El segundo núcleo donde se comenzaron a construir Casas Baratas se situó, sin embargo, en otra zona de la ciudad. Concretamente en los terrenos conocidos como el Egido de la Vera Cruz, situados al norte de la ciudad, colindantes a la antigua ermita del mismo nombre, desaparecida en el siglo XIX, y situada cerca de la Torrenueva. En esta zona de la ciudad también había sufrido transformaciones al calor de las reformas urbanas impulsadas por la dictadura. En 1927 se comenzó a construir una nueva cárcel de partido judicial para la ciudad de Úbeda, y las obras se extendieron hasta julio de 1928, cuando una comitiva encabezada por el Director General de Prisiones inauguró el edificio, como recoge el diario La Provincia:


Fuente: La Provincia, 28/7/1928, p. 2.
No será hasta diciembre de 1928 cuando comience la construcción de casas para trabajadores en esta zona, tal y como se refleja en las actas municipales:

Fuente: AHMU, Sesión del 21 de diciembre de 1928.
«El Presidente, en virtud de la facultad que le concedió en sesión extraordinaria del Ayuntamiento, fecha del diez y nueve de septiembre pasado, da cuenta de haber adquirido de Miguel Guerrero Martínez en el precio de dos mil doscientas cincuentas pesetas, tres fanegas con tres celemines de terreno en el sitio llamado Egido de la Veracruz en el que se ha de construir la primera barriada de Casas Baratas, aprobándose por unanimidad la gestión llevada a cabo en este asunto por el Sr. Alcalde D. Baltasar Lara y se acuerda facultar al mismo para que en su día se conceda el otorgamiento de la correspondiente escritura de adquisición de los ya mencionados terrenos».
Este documento introduce un matiz importante, ya que al considerar que los terrenos del Egido de la Veracruz son la «primera barriada de Casas Baratas», indica que las gestiones realizadas para el Egido de San Marcos no acabaron integradas en el proyecto enmarcado en la Ley de 1921. Tanto es así, que en la memoria popular, e incluso en estudios posteriores sobre el desarrollo urbanístico de Úbeda, se considera de forma exclusiva a esta zona como la «Barriada de Casas Baratas», tal y como podemos encontrar en el estudio de Rafael Vañó de 1975, que transcribimos a continuación:
«Entre 1923 y 1930, la iniciativa oficial bien espoleada por el general Saro, ubetense adoptivo y ministro del Directorio de Primo de Rivera, provee a Úbeda de una serie de edificios oficiales, en torno a los cuales comienzan a surgir viviendas; así aparecen la Prisión de Partido, rodeada de Casas Baratas, los Grupos Escolares de Cristo del Gallo, de el Alcázar y de la Explanada, que ocupan suelo urbano sin edificar y el Cuartel de Cría y Doma que sí supuso una ampliación del casco urbano.» Rafael VAÑÓ, «Desarrollo Histórico del perímetro urbano de Úbeda», Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 83, 1975, p. 23.

Vista aérea del vuelo americano de 1956, en el que se pueden apreciar el espacio de la Torrenueva y la actual Avenida de la Libertad. La edificación cuadrada que se puede pegada a la carretera es la Cárcel de Partido, y se pueden apreciar las construcciones a su alrededor constituyendo el antiguo barrio de Casas Baratas. Más al norte se puede ver la construcción del Barrio San Pedro (1950’s, 1960’s), que acabará integrando esta barriada construida en 1928.
Nos permitimos matizar la afirmación que el autor realiza, ya que como hemos intentado mostrar, algunos de estos proyectos y en concreto el de la construcción de Casas Baratas son poco anteriores al establecimiento del Directorio Militar en 1923, pero fueron recuperados y sobre todo, acelerados por la posición del general Saro dentro del régimen, y las gestiones de Baltasar Lara como presidente de la corporación municipal. Algunos que quedaron pendientes serían recuperados posteriormente durante la II República y la Dictadura Franquista. Otros como la línea de ferrocarril de Baeza-Utiel, nunca llegaron a realizarse.
El PSOE y la Cooperativa de Casas Baratas Pablo Iglesias en Úbeda durante la II República, (1930-1936).
Como indicábamos previamente, en la ciudad de Úbeda ha habido presencia de culturas obreras como el anarquismo y el socialismo marxista desde al menos principios del siglo XX. En el caso del socialismo ubetense, se desarrollaron originalmente las primeras sociedades obreras ligadas a la UGT a partir de 1903, pero durante este primer periodo, constituyó un sector minoritario del movimiento obrero frente a las sociedades y grupos de afinidad anarquistas. Sin embargo, fue a partir de la década de los años veinte cuando se detecta un importante crecimiento en la ciudad, ligado a factores como la represión del anarquismo por parte del régimen primorriverista, la actividad sindical de la UGT y el impulso de la primera Casa del Pueblo en 1929 en la calle Campanario, que posibilitó la conformación de la primera Agrupación Socialista en la ciudad durante los meses centrales en 1930, aun en plena dictadura.

Fuente: El Socialista, 9/3/1930, p. 2.

Fuente: El Socialista, 28/8/1930, p. 2.
Con respecto a la cuestión de la vivienda obrera existieron importantes debates dentro del socialismo español con respecto al desarrollo de iniciativas de construcción de barriadas para trabajadores. Pese a las reticencias originales de las primeras directivas del PSOE, paulatinamente se apostó por el desarrollo de cooperativas a diversos niveles, destacando cooperativas de vivienda, con algunas experiencias piloto en aquellos sitios donde el partido tenía peso específico. Las primeras experiencias del socialismo en la promoción de Casas Baratas se produjeron desde al menos 1915, con la formación de la la Cooperativa Obrera para la Adquisición de Viviendas Baratas en la ciudad de Madrid, experiencia que se sirvió como modelo. Se multiplicaron las cooperativas de vivien, como fue el caso de Vizcaya y Guipúzcoa, donde el partido tenía una importante organización. En su inicio, la organización apoyó la estructura de Ciudad Jardín como modelo para la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores.

Fuente: REINA, Sebastián (coord): Cooperativa y vivienda obrera en España. El caso de la cooperativa obrera para la adquisición de viviendas baratas. Sevilla, Fundación Largo Caballero, 2024, p. 132.
Una de las principales organizaciones, que tuvo un carácter nacional, fue la «Cooperativa de Casas Baratas Pablo Iglesias», fundada en 1926 en la zona minera de Peñarroya (Córdoba). Su comisión organizadora estuvo originalmente formada por líderes socialistas como Vicente Hernández, Manuel Fraile y Aurelio Expósito. Durante los primeros años de la Cooperativa, se mantuvo como una organización de carácter local, pero poco a poco fue ampliando su influencia, y desarrollando propaganda, aumentando afiliación y creando los primero proyectos urbanísticos de Casas Baratas. La organización llegó a conformar una red contaba con una publicación propia (Hogar Obrero), y una caja de préstamos que acabaría fundando el denominado Banco Obrero, para los años treinta.
En el caso de Úbeda, las primeras actividades para la conformación de una sección de esta cooperativa la podemos datar en1930, en un momento en el que el proyecto de barriada de Casas Baratas ya estaba en construcción. Además para estas fechas, el PSOE ya se encontraba en una fase de asentamiento y crecimiento en la ciudad. El primer acto, como se reseña en la prensa de la época, se celebró en octubre de 1930, en un acto celebrado en la Casa del Pueblo, todavía situada en el barrio de San Nicolás, en el que participó Vicente Hernández Rizo, presidente de la organización. Entendemos que esta cooperativa se situó en la barriada de Casas Baratas localizada en el entorno de la cárcel de partido.

Fuente: El Socialista, 31/10/1930, p. 2.

Vicente Hernández Rizo. Presidente de la Cooperativa de las Casas Baratas y participante en el primer acto de la organización en la ciudad de Úbeda. Fuente: Diccionario Biográfico del Socialismo Español, Fundación Pablo Iglesias.
Todo parece indicar que el desarrollo de la Cooperativa a nivel local se intensificó con la caída del régimen de Primo de Rivera y el establecimiento del régimen republicano. En este momento se produce un importante crecimiento del PSOE, que por primera vez en la historia de la ciudad conseguirá representación municipal. La Conjunción Republicano-Socialista ganará las elecciones municipales del 13 de abril de 1931 con catorce concejales, de los cuales ocho pertenecían al Partido Socialista. Poco después, tras la dimisión del alcalde Idelfonso Moreno, perteneciente al partido radical, tras unos disturbios en el pleno municipal del 6 de mayo, se hará con el bastón de mando por primera vez un socialista: Baltasar López Ruiz, perteneciente al sector moderado del partido.
No tenemos más noticias del desarrollo de esta organización a nivel local, aunque hemos conseguido detectar referencias a través de la publicación El Socialista, que refleja las resoluciones del comité permanente de la organización nacional. Por lo que parece a partir de 1933 aumentó el numero de afiliación a la sección local de la Cooperativa Pablo Iglesias. Al menos en dos ocasiones se tuvo que aceptar a nuevos miembros provenientes a la ciudad en la cooperativa de Casas Baratas.


Fuente: El Socialista, 4/11/1933, p. 4.

Fuente: El Socialista, 23/11/1933, p. 5.
El crecimiento de afiliación se mantuvo durante el año 1934, siendo aceptados nuevos miembros en febrero y marzo de ese año, tal y como reseñamos a continuación a través de las páginas de El Socialista.


Fuente: El Socialista, 4/2/1934, p. 5.


Fuente: El Socialista, 6/3/1934, p. 5.
Las últimas noticias que hemos tenido de esta cooperativa en la ciudad de Úbeda antes del estallido de la Guerra Civil fue la celebración de un mitin de propaganda de la asociación cooperativista el 26 de febrero de 1936, pocos días más tarde de la victoria electoral del Frente Popular. El acto estuvo encuadrado dentro de una campaña de la organización en el conjunto de la provincia de Jaén, tal y como podemos ver a continuación:

Fuente: El Socialista, 6/3/1934, p. 5.
Conclusiones.
Tal y como hemos intentado mostrar a lo largo de este artículo, la problemática de la vivienda constituyó una temática de primer orden durante el periodo de la Restauración, que optó por desarrollar una legislación que permitía la intervención estatal con el objeto de mejorar la vida de la clase trabajadora, en un proceso de radicalización de importantes sectores de la misma. Para ello, se promulgaron leyes para la construcción de barriadas obreras, llamadas como de «Casas Baratas» en 1911 y en 1921.
En el caso de Úbeda, fue la propia desamortización eclesiástica lo que permitió el desarrollo de nuevas construcciones que en muchos casos acabaron albergando posadas, casas de vecinos y corralas, sin la necesidad de tener que ampliar el espacio urbano más allá de los límites tradicionales de la ciudad. Sin embargo esta cuestión no solventó el problema de la vivienda, y fueron las autoridades municipales quienes plantearon la posibilidad de poner en marcha una barriada de Casas Baratas en 1922, amparándose en la legislación vigente. El proyecto no llegó a ponerse en marcha en este periodo.
A partir del establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera, se comenzó un importante plan de reformas urbanísticas. Estas se intensificaron bajo la administración de Baltasar Lara , y facilitadas por la intercesión de Leopoldo Saro Marín debido a su especial relación con la ciudad de Úbeda, y su importante posición en la estructura de la dictadura. a partir de 1927-1928 es cuando se comienzan las gestiones para la construcciones de una barriada de casas baratas, intentando un primer proyecto en el denominado Egido de San Marcos, que todo parece apuntar que acabó desvinculado de la categoría de Casas baratas.
Sin embargo, con la construcción de la Cárcel de Partido a partir de 1927, permitió la construcción definitiva de una barriada de este tipo en el sitio conocido como Egido de la Vera Cruz, en torno a la nueva prisión. Además, a principios de la década de los años treinta se fundó en Úbeda una sección de la «Cooperativa de Casas Baratas Pablo Iglesias», ligada al Partido Socialista local, todavía en los últimos años de la dictadura. Todo parece apuntar a que esta organización tuvo un notorio crecimiento durante la II República, hasta poco antes del estallido de la Guerra Civil. Tras la guerra esta zona se convirtió en una zona de expansión, ya que a finales de los años cuarenta se proyectó la construcción de un nuevo barrio que expandió la zona de Casas Baratas y que acabaría construyéndose en la década de los años cincuenta: El Barrio San Pedro.
Bibliografía.
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La Provincia, 10/8/1928, p. 2.
La Provincia, 11/8/1928, p. 2.
La Provincia, 28/7/1928, p. 2.
Archivos:
Biblioteca de la Asociación Cultural Ubetense «Alfredo Cazaban Laguna».
Hemeroteca de la Fundación Pablo Iglesias.