El convento de Santa María de la Victoria ha sido uno de los desaparecidos monasterios de la ciudad de Úbeda tras la desamortización eclesiástica del siglo XIX. No fue el único, pero si ha sido uno cuyos restos aún se conservan, de forma desapercibida, en lo que actualmente es el centro de la ciudad. Originalmente se encontraba extramuros, y gran parte de las obras de arte de carácter religioso que albergaba fueron trasladadas a la Iglesia de San Isidoro, además de otros templos. Su claustro es el actual edificio de Hacienda, que se encuentra en la calle Obispo Cobos, nº. 6. El edificio anejo, con el nº. 4 de la misma calle, que alberga actualmente la sede de las organizaciones sindicales, era parte del convento y tuvo varios usos a lo largo de su historia, como veremos a continuación.
En este artículo queremos hacer una breve retrospectiva de la evolución del antiguo convento hasta la actualidad, atendiendo a diversas fuentes como son las reseñas histórico-artísticas sobre el edificio, fuentes primarias y testimonios orales.

Estado actual de la entrada al Claustro del antiguo Convento de Santa María de la Victoria.

Estado actual de las antiguas celdas del Convento de Santa María de la Victoria, hoy sede de los sindicatos y organizaciones agrarias.
El Convento de Santa María de la Victoria durante la Edad Moderna, (1557-1808).
La fundación del Convento data del siglo XVI; en torno a la figura de Rodrigo de Benavides y Mexía (1528-1586), hijo del Conde de Santisteban del Puerto, gentilhombre de Felipe II y comendador de Córdoba. La institución religiosa fue encomendada a la orden de los Mínimos de San Francisco de Padua. Atendiendo a las investigaciones realizadas por Ginés de la Jara Torres en Historia de Úbeda en sus documentos, la orden tuvo problemas en sus inicios, ya que se habían establecido sin permiso del obispado de Jaén. Si bien los religiosos tomaron primera posesión del edificio en febrero de 1557, no consiguieron establecerse de forma definitiva hasta junio del mismo año. Previamente, el obispado había exigido una proclamación formal del Ayuntamiento de Úbeda como condición para la vuelta de los mínimos al edificio.
El convento originalmente podía albergar hasta veinticuatro religiosos, y mantuvo su actividad durante mas de dos siglos, albergando algunas de las imágenes devocionales de más importancia para la ciudad en la Edad Moderna. Reseñamos el caso del Santo Cristo de la Humildad y nuestra señora de los Dolores, que no debe confundirse con la imagen venerada en San Pablo, y que fue origen de la actual cofradía de la Humildad, reorganizada en 1913. Otro ejemplo fue el del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, que también se encontraba ligado al convento.
Como otras fundaciones religiosas, el Convento de la Victoria disfrutó de donaciones y relaciones privilegiadas con algunas de las familias de rancio abolengo de la nobleza castellana, tales como los Benavides, Sandovales, Rojas y Cuevas, atendiendo a las notas de Miguel Ruiz Prieto sobre la comunidad. Ginés de la Jara Torres detecta donativos de familias como los Valdivias, los Anguís, los Cárdenas, o los Baeza. La orden además gozaba de varias haciendas, edificios y censos en diferentes localidades del Reino de Jaén.
La revolución liberal y la desamortización eclesiástica del convento, (1808-1844).
La primera exclaustración del convento se produjo en la Guerra de Independencia, con la invasión francesa, y la caída del Antiguo Régimen en el país. El conflicto obligó a las clases medias y populares a poner mecanismos para enfrentar la ocupación extranjera, ante la incapacidad del gobierno de la monarquía para solventar la situación. Esto llevó a un proceso revolucionario con la formación de Juntas, que dirigieron la guerra contra el ejército francés, y llegaron a redactar una constitución para la construcción de un nuevo régimen político, que mezclaba elementos liberales con la tradición institucional de la monarquía española. Pero como es conocido, el final de la guerra, no supuso el establecimiento del régimen constitucional, sino la vuelta del Antiguo Régimen en la persona de Fernando VII.
El convento de la Victoria fue devuelto a la orden en agosto de 1813 con el restablecimiento de la monarquía absolutista bajo el nuevo rey, tras el final de la guerra. En 1820, se produce un pronunciamiento en Cabezas de San Juan (Sevilla) y se le impone al rey la Constitución de 1812. El nuevo gobierno mantuvo políticas liberales e intentó una pequeña desamortización, lo cual provocó una segunda exclaustración de este convento ubetense en noviembre de ese 1820. Los bienes de la fundación, además, fueron inventariados por el Estado.
Con la llegada de Isabel II al trono, se asienta el estado liberal en España, en un contexto de guerra civil (1833-1839) contra los sectores proabsolutistas, que apoyaron al hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, como pretendiente frente a su sobrina. En 1836, se produce una auténtica desamortización eclesiástica, impulsada por el ministro liberal Mendizábal, que buscaba subastar bienes considerados de «manos muertas» pertenecientes a la Iglesia y a las corporaciones. El objetivo era financiar la guerra , y ampliar los apoyos al gobierno a través de una reforma de la propiedad.
Estas medidas supusieron el fin definitivo de la fundación de los Mínimos de la Victoria en Úbeda, que se disolvió. El convento fue cerrado y abandonado. Posteriormente existieron diferentes proyectos para su puesta de nuevo en funcionamiento. En 1842 se realiza una petición de la Milicia Nacional de Úbeda, grupo de ciudadanos armados que vigilaban el orden público y estaban ligados al Partido Progresista, para localizar su cuartel en el inmueble. Ese mismo año, se rechaza una solicitud para reconvertir el edificio en escuelas por parte del Ayuntamiento. Según Miguel Ruiz Prieto, la Junta de Bienes Nacionales había negado la cesión a la ciudad del edificio, y se recomendaba la venta a particulares para la construcción de viviendas. En 1844 los restos del inmueble fueron subastados, y adquiridos por Juan Bautista Morcillo, oficial del ejército retirado.
La Posada de la Victoria, (1844-1919).
Juan Bautista Morcillo estableció una posada en las antiguas viviendas del convento, utilizando la iglesia como cuadra. Miguel Ruiz Prieto apostilla que a finales del siglo XIX solo quedaban en pie los muros de la capilla mayor del convento. El establecimiento regentado por Morcillo se conoció como la Posada o el Parador de la Victoria.
A un lateral del convento se encontraba un callejón que comunicaba la calle Obispo Cobos y la calle de la Victoria, que José Manuel Almansa localiza a la altura de la calle Niño. Este espacio fue motivo de pleitos entre el propietario y los vecinos Bartolomé Franco y Lorenzo Fernández, ya que estos últimos habían procedido a tapiarlo. Las razón que esgrimían era el evitar la acumulación de inmundicias por el tránsito de personas. El Ayuntamiento falló en un inicio a favor de Morcillo, exigiendo que se restaurase el tránsito y se dejara el callejón como se hallaba anteriormente. Pero los propietarios referidos mantuvieron los litigios hasta 1849, donde mostraron una escritura que demostraba la venta del callejón, y la legitimidad de su tapiado.

Fuente: José Manuel ALMANSA: Arquitectura y Urbanismo en Úbeda, (1808-1931). Asociación Cultural Alfredo Cazaban, 2011, p. 150.
El edificio sufrió remodelaciones durante los últimos años del siglo XIX. En 1847 se aprueba la construcción de viviendas por parte del propietario, y se añade una fachada de jardín en 1867. En 1879, Juan Bautista Morcillo solicita localizar la alhóndiga en su propiedad, cuestión rechazada por el Ayuntamiento. Además, desde al menos mediados de década, se instala un molino de aceite en el antiguo convento, con salida hacia la Calle Nueva, propiedad de Blas Franco. Para principios del siglo XX, la propiedad del edificio cambió, y también su uso, como veremos a continuación.

Estado del claustro del Convento de la Victoria a principios del siglo XX.
Sede del Sindicato Católico Agrícola, (1919-1936?).
Un importante cambio en la funcionalidad del edificio fue su adquisición por parte del Sindicato Agrario Católico de Úbeda. Esta organización agraria, fue una asociación interclasista, católica y mutualista, que intentaba enfrentarse al incipiente sindicalismo de clase en la ciudad. Su origen se encuentra en el Círculo Obrero Católico, asociación católico-social establecida en 1911, que acabó conformando el núcleo original del sindicato. Esta organización fue fundada en 1918, en un contexto de recrudecimiento del conflicto social en la provincia de Jaén con motivo de la oleada huelguística conocida como el «Trienio Bolchevique». Uno de los objetivos de la organización era competir con las organizaciones de clase que habían comenzado a establecerse en la ciudad desde principios de siglo, y que para los últimos años de la década de 1910 se encontraban ya asentadas en Úbeda.

Cuota del Sindicato Católico Agrario de Úbeda de 1920 (Fuente, Archivo Personal de Agustín Palacios).
El Sindicato Agrario tenía una importante presencia patronal, y estaba ligado íntimamente a los grandes propietarios y a sectores católicos militantes. Pese a su discurso social, tuvo un destacado protagonismo de los notables locales en su dirección y formación, como fueron los casos de Bernardo Orozco y Loring, marqués de la Rambla, o José María Orozco Sanjuán, que ostentó su presidencia. En sus inicios estuvo conformada por 907 socios, de los cuales 585 eran propietarios y 322 obreros, según los datos de la propia organización. Constituía la sección local de la Confederación Nacional Católico Agraria (CNCA), federación de sindicatos católicos, contrarios al sindicalismo obrero de clase representado por las organizaciones socialistas y anarquistas.

Crítica de la Sociedad Obrera Agrícola «Ideal Libre», a los acuerdos alcanzados por el Sindicato Católico Agrícola y la patronal agraria , publicada en el El Socialista, n. 3375, del 13 de diciembre de 1919.
El Sindicato buscó establecer una casa social desde su fundación. Su primera sede estuvo en la Calle Muñoz Garnica, nº. 8, aunque siempre con la voluntad de trasladarse a un establecimiento mayor. La intención de abrir una sede social del sindicato se refleja en su Boletín Oficial. Para la junta directiva era de vital importancia porque consideraban en marzo de 1919 que: «O hay de todo trance que procurar casa digna de nuestra obra, o será forzoso , bien a nuestro pesar , renunciar al desarrollo del sindicato». En abril había entrado en conversaciones con el propietario de la Posada de la Victoria, pudiendo tomar posesión del edificio en mayo, a través de su adquisición a través de participaciones de los socios.


Extractos del Boletín Quincenal del Sindicato Agrícola de Úbeda, en las que se reseña la compra del edificio por parte de esta organización patronal. Fuente: Archivo Personal de Agustín Palacios Martínez.


El antiguo convento sufrió remodelaciones, tal y como muestra la prensa del sindicato.
Las obras en el edificio terminaron en octubre de 1919, cuando se abrieron las oficinas del sindicato, aunque las reformas parciales continuaron. Con la adquisición del convento, el Sindicato puso en marcha una Cooperativa de Consumo, ya que el edificio funcionó como locales para el almacenaje de género. La cooperativa comenzó a funcionar el 24 de Julio de 1920. El centro albergó charlas técnicas sobre agricultura y otros eventos relacionados con la actividad del sindicato. Admás, impulsó como servicio la Guardería Rural y participó de manera destacada en la economía de la ciudad, a través de la Comunidad de Labradores. El local también albergó un cine, conocido como el Cine Sindical, donde se proyectaron películas mudas y espectáculos musicales.

Semanario El Tiempo haciendo referencia al cine del Sindicato Católico Agrario en 1922. Fuente: Hemeroteca del Instituto de Estudios Giennenses.
El sindicato agrario tuvo un papel destacado dentro de la política republicana, al ser una de las fuerzas representantes de los interés de las clases altas y medias. Se vio involucrado en conflictos con las fuerzas políticas locales dentro del Ayuntamiento durante el Bienio Reformista (1931-1933), destacando sus choques con los concejales socialistas, por cuestiones como la aplicación de la legislación social impulsada por el Ministerio de Trabajo encabezado por Largo Caballero.
La incógnita de la Guerra Civil, (1936-1939).
Hasta el momento se ignora el destino del edificio antes y durante la Guerra Civil. No tenemos constancia documental de cuanto tiempo continuó siendo la sede del Sindicato Agrario. No hemos encontrado referencias en los historiadores posteriores a la guerra que se hayan ocupado de estas cuestiones. Ginés de la Jara Torres referencia en el tomo III de su Historia de Úbeda en sus documentos:
«Don Juan Morcillo abre un parador en lo que fueran viviendas de los Mínimos y cuadras en la iglesia. Hasta los años 1960 se conservó ésta maltrecha, pero útil y bastante amplia, la cual conocimos de molino de pienso, y que derribada por aquellos años, se levantó en su solar el domicilio social de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos, hoy Cámara Agraria».
En Arquitectura y Urbanismo en Úbeda (1808-1931), de José Manuel Almansa, no se referencian cambios en el edificio entre 1913 a 1939, cuando sabemos que comenzó a ser la sede de la FET de la JONS. Por su parte Juan Barranco Delgado apunta en otra dirección:
«Nuestro historiador Ruiz Prieto, nos dice que poseía gran cantidad de bellas imágenes y obras de arte, y que fue fundado por un hijo del IV Conde de Santisteban, llamado don Rodrigo de Benavides. Este convento en 1836, tras muchos años de servicio a Dios y a los feligreses, a consecuencia de la desamortización de Mendizábal, pasó a manos privadas que hicieron de él todo tipo de usos: posada, Sindicato Católico Agrícola, Casa del Pueblo, Falange Española Tradicionalista y de la J.O.N.S. (Confederación Nacional Sindicalista), Cámara Agraria, Cine, Molino de Picusos y actualmente, tras una remodelación total desafortunada, se han instalado las oficinas locales de la Delegación de Hacienda.»
En el próximo apartado nos detendremos en los usos del edificio durante el franquismo, pero queremos enfocarnos un momento en el silencio existente sobre una sede social de estas características. Si bien este autor apunta a que el edificio fue en algún momento una sede socialista o Casa del Pueblo, no se nos especifica como ni cuando fue el proceso de cambio de una titularidad y otra, ni se menciona explícitamente si este se produce durante la Guerra Civil.
En el caso de Úbeda, como en otras zonas que se mantuvieron dentro de la retaguardia republicana durante el conflicto, existieron fuertes cambios en la estructura de la propiedad. El golpe de estado encendió indirectamente la llama de una revolución social sin precedentes donde se colectivizaron campos, empresas, iglesias y otros edificios. Las casas de las clases poseedoras, muchas veces abandonadas para evitar la represión, fueron incautadas, sobre todo en el verano de 1936, donde los comités locales tomaron el poder en los pueblos. Algunas de ellas se convirtieron en sedes de partidos y sindicatos, cuerpos de ejército o de organismos gubernamentales. Son conocidos varios ejemplos en Úbeda, como el uso de las edificios como almacenes, talleres o escuelas. Por ejemplo, la capilla funeraria del Salvador se convirtió en el Parque Móvil Automovilístico del Ejército Popular Republicano durante estos años. Otros inmuebles albergaron a los nuevos agentes del poder revolucionario constituido a partir del verano de 1936. A lo largo de la guerra, el poder central republicano se va a reconstruir frente a los comités revolucionarios, pero manteniendo una economía colectivizada en muchos sectores económicos, destacando las explotaciones agrícolas.
En cualquier caso, hasta el momento no existe constancia documental ni de otro tipo, que nos permita afirmar o desmentir que la sede del Sindicato Agrario fuese incautada y utilizada como sede de organización alguna. Sería lógico pensar que si el Sindicato Agrario Católico había sido uno de los agentes ligados a la patronal agrícola, habría sido objetivo de la represión de las izquierdas obreras durante la guerra. Consideramos posible que el edificio fuese abandonado, o sin embargo, utilizado para otra función.
Sede de la Central Nacional Sindicalista y de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos, (1939-1977).
Posteriormente a la guerra, el régimen en construcción buscó realizar una contrarrevolución a las políticas colectivizadoras impuestas por las organizaciones obreras durante los años de Guerra Civil. Las nuevas autoridades utilizaron las infraestructuras de algunos edificios para establecer sus instituciones. Lo mismo ocurrió con locales de prensa, que albergaron a los nuevos medios de comunicación, como periódicos oficiales del Nuevo Estado. En el caso del Convento de la Victoria, el propietario del edificio era el Sindicato Agrario Católico. Sin embargo, el edificio albergó la sede de la FET de la JONS, localizada en el claustro, y de la Central Nacional Sindicalista (CNS), nueva institución impulsada por el gobierno como sindicato vertical de adscripción obligatoria, tanto para la parte social (trabajadores) como para la parte económica (empresariado). Este último se estableció en la zona de viviendas aneja.
Tras la disolución forzosa de los sindicatos de clase, se integraron con las asociaciones patronales dentro de la CNS. Así ocurrió con el Sindicato Agrario Católico en los años cuarenta. El conocido como el Sindicato Vertical tuvo como objetivo el encuadrar a los agentes económicos bajo una institución estatal, reprimir los intentos de construcción de un sindicalismo obrero independiente, vehicular la política laboral del régimen, además de contemplar la ejecución de una serie de políticas sociales de corte paternalista para atraerse a sectores de la clase obrera. En sus orígenes, se inspiraba en las políticas corporativistas del fascismo italiano, aunque a partir de los años cincuenta se intentaron introducir algunas reformas internas de la institución. Estos cambios tenían como objetivo «desfascistizar» la imagen del régimen, e intentar homologarlo en el nuevo contexto internacional, con la derrota de los fascismos en 1945, y el inicio de la Guerra Fría. Dentro de estas reformas se contemplaba la negociación de convenios colectivos entre las partes social y económica , y la celebración de elecciones sindicales, que si bien nunca llegaron a ser libres, si buscaron ampliar la base de la estructura sindical del régimen en el mundo del trabajo.

Fuente: José Manuel ALMANSA: Arquitectura y Urbanismo en Úbeda, (1808-1931). Asociación Cultural Alfredo Cazaban, 2011, p. 231.
La rama de la CNS para el sector primario eran las Hermandades Sindicales de Labradores y Ganaderos, ligadas directamente al sindicato vertical, y que asumieron funciones similares a las que habían ostentado los sindicatos agrícolas católicos, pero en este caso en un contexto dictatorial. En 1957 se derriban definitivamente los restos de las viviendas, construyéndose un nuevo edificio que se mantiene hasta la actualidad. En 1960, el edificio se cede a la Delegación Nacional de Sindicatos por parte de Luis Rojas Siles, antiguo concejal del Partido Agrario durante el periodo republicano y presidente de la Hermandad de Labradores. En el edificio además se localizaba una emisora de radio y un médico asociado a la «Obra Sindical 18 de Julio», institución de asistencia sanitaria dependiente del Sindicato Vertical.

Sello de la Obra Sindical 18 de Julio, procedente del Archivo Personal de Agustín Palacios.
Transición y democracia, de Cámaras Agrarias a sede de los Sindicatos, (1977-1995).
Sabemos que el edificio continuó siendo sede de la Hermandad de Labradodres al menos hasta 1977, debido a que existe una referencia en prensa de Ginés de la Jara Torres, que critica el estado en el que se encontraba el claustro el Diario Jaén en Febrero de 1979, haciendo referencia a la salida de la Hermandad de Labradores y su conversión en Cámara Agraria.


Extracto del artículo publicado en el Diario Jaén en febrero de 1979 sobre el estado de los restos del convento de la Victoria. Fuente: Biblioteca digital de la Asociación Ubetense Alfredo Cazaban.
El destino de ambas partes del antiguo convento tuvo en democracia dos trayectorias diferenciadas. El claustro fue adquirido a principios de los años ochenta por la Caja Rural de Jaén, atendiendo al estudio de José Manuel Almansa, y a las informaciones que nos ha facilitado Ramón Redondo. Posteriormente sería esta institución bancaria quien vendería el edificio para la localización de la delegación local de Hacienda, no sin antes acometer una restauración del edificio que no estuvo exenta de polémica por la fuerte transformación que introducía en los restos del antiguo convento.

Estado del Claustro a principios de los ochenta, cuando fue adquirido por la Caja de Rural de Jaén. Fuente: Grupo de Facebook Fotos de Úbeda.

Vista de la restauración del Claustro a mediados de los años ochenta, desde la Calle Victoria. Fuente: Grupo de Facebook Fotos de Úbeda.
Sin embargo, el edificio que había alojado la Hermandad de Labradores y Ganaderos y la CNS se transformó en la sede de la Cámara Agraria Local, al menos hasta la década de los años noventa, cuando se produce el reparto del denominado Patrimonio Sindical Acumulado (PSA).
Si bien la reivindicación del reparto del patromonio del antiguo Sindicato Vertical a colectivos de trabajadores tras el fin de la dictadura había constituido una demanda de los sindicatos desde mediados de los años setenta, no sería hasta la siguiente década cuando se abordaría esta cuestión. Fue durante la primera legislatura del gobierno socialista de Felipe González cuando se establecieron las bases legales sobre el destino de los inmuebles de la CNS. En 1986 se promulga la Ley de cesión de bienes del Patrimonio Sindical Acumulado. Su aplicación concreta en nuestra ciudad no se produjo hasta 1995, cuando el edificio es cedido por el Ministerio de Trabajo a las organizaciones sindicales, y la Cámara Agraria relocalizada en el Hospital de Santiago, rompiéndose la continuidad desde la compra del edificio por el Sindicato Católico Agrario.
Bibliografía.
José Manuel ALMANSA: Urbanismo y Arquitectura en Úbeda (1808-1931). Asociación Cultural Alfredo Cazabán, Úbeda, 2011, pp. 147-151, y pp. 229-234.
Raquel MAÑAS: Recorrido por las Casas del Pueblo de UGT en Jaén. Córdoba, Fundación para el desarrollo de los pueblos de Andalucía, 2018.
Miguel RUIZ: Historia de Úbeda. Asociación Pablo de Olavide, Úbeda, 1982, pp. 393-394.
Gines de la Jara TORRES: Historia de Úbeda en sus documentos. Tomo III, pp. 195-214.
Manuel TUÑÓN. (1978): Luchas obreras y campesinas en la Andalucía del siglo XX: Jaén (1917-1920): Sevilla (1930-1932), Alianza, Madrid.
Prensa.
Revista Lope de Sosa nº. 19 (1913), p. 220.
Revista Lope de Sosa nº. 126 (1923), p. 346 .
Diario El Socialista nº. 3375, (1919), p. 3.
Revista Ibiut. nº. 68, (1993), pp. 4.5.
Diario Jaén. (1979) Consultada en a través de la edición digital de la A. C. U. Alfredo Cazabán.
Fuentes Primarias.
Boletín Quincenal del Sindicato Agrícola de Úbeda.
Reglamento del Círculo Católico de Obreros de Úbeda, Úbeda, Imprenta la Loma, s.f.
Ordenanzas de la Comunidad de Labradores, 1º Sección del Sindicato Agrícola de Úbeda, Imprenta Adam, Úbeda, 1919.
Entrevistas.
Entrevista a Ramón Redondo (07/3/2026)
Archivos:
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Archivo personal del autor.