Las Casas del Pueblo en Úbeda hasta los inicios de la II República.

El presente artículo tiene como objetivo aportar un poco de luz sobre el establecimiento de las primeras Casas del Pueblo en la ciudad de Úbeda hasta los inicios de la II República. Consideramos necesario un estudio de estas características para comprender cuáles fueron los espacios de socialización impulsados por una de las principales culturas políticas del movimiento obrero: el socialismo marxista. Las Casas del Pueblo fueron, conjuntamente con los Ateneos Libertarios creados por grupos anarquistas, una de las principales instituciones ligadas a las clases trabajadoras. Para su estudio en Úbeda, nos basamos en la información aportada por el órgano oficial del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el periódico El Socialista, al que hemos accedido a través de la hemeroteca de la Fundación Pablo Iglesias.

Si bien han existido estudios específicos sobre otros tipo de centros de sociabilidad, como los Casinos, vinculados a las clases medias y altas, no hemos encontrado ningún estudio sobre estos espacios obreros en la ciudad de Úbeda, más allá de datos fragmentarios. Tanto es así, que en la obra de Raquel Mañas, Recorrido por las Casas del Pueblo de UGT en Jaén, no se reseña más que la actual sede de la UGT, que fue concedida en 1995 por el Ministerio de Trabajo. Por ello, vamos a intentar dar coherencia a la información a la que hemos podido tener acceso de los orígenes del socialismo en Úbeda, para aportar una base mínima que pueda ayudar a estudios posteriores.

Las Casas del Pueblo como centros socialistas de socialización obrera.

En primer lugar hemos de definir que es una Casa del Pueblo, y que funciones tenía esta institución como centro social. Estos centros constituyeron sedes políticas y sindicales asociadas al desarrollo de la cultura política socialista en el conjunto de Europa. El origen de este fenómeno tuvo que ver con la expansión de espacios de socialización para la clase trabajadora, al calor del crecimiento del movimiento obrero. Las Casas del Pueblo no fueron el único espacio donde se desarrolló la sociabilidad obrera, compartiendo parte de sus funciones con otro tipo de establecimientos, como fueron los ateneos libertarios, impulsados por las organizaciones anarquistas, o las universidades populares. La principal especificidad de las Casas del Pueblo fue su conexión con la cultura política socialista de carácter marxista, y su carácter de «Sociedad de Sociedades», ya que agrupaban a las diversas Sociedades Obreras ligadas a la central sindical Unión General de Trabajadores (UGT) desde al menos finales del XIX. Su asentamiento como referente para un sector de la clase trabajadora vino condicionado por la situación legal de las asociaciones obreras durante los gobiernos liberales, que desde el final de la I República (1874) fueron prohibidas, viéndose obligadas a funcionar en la clandestinidad. No sería hasta 1887 cuando comiencen reformas aperturistas de la mano del Partido Liberal, que volvieron a permitir sociedades de trabajadores.

El precedente inmediato de las Casas del Pueblo en España fueron los Centros Obreros, lugares de reunión establecidos por los primeros núcleos socialistas en Madrid y Cataluña. Se adoptará a principios de siglo XX el término «Casas del Pueblo» por influencia de del Partido Obrero Belga, que llamó así a una de sus sedes principales en Bruselas. Durante la primera década del siglo, con el paulatino asentamiento de la estructura político sindical del Partido Socialista y de la UGT, se comenzaron a abrir las primeras sedes sociales. En Madrid, la primera Casa del Pueblo fue fundada en 1908.

Primera Casa del Pueblo inaugurada en Madrid en 1908, localizada en la calle Piamonte. Fuente: El Socialista n.º 1187 (4/12/1908), p. 1.

El historiador Luis Arias advierte que:

«El término Casa del Pueblo no fue exclusivo del entorno socialista, también lo utilizaron para sus sedes, en ocasiones, los anarquistas, los radicales lerrouxistas y sus escindidos seguidores de Marcelino Domingo -Partido Radical Socialista- junto con grupos republicanos de izquierda y hasta por los católicos de la órbita social-cristiana del P. Vicent y de Maximiliano Arboleya, pero es en el Socialismo donde se consolida y adquiere mayor peso y entidad».

Las funciones que tenían estos centros eran similares a otros espacios de socialización impulsados por otras clases sociales. Fundamentalmente como lugar de reunión, formación y agitación política. Las Casas del Pueblo solían agrupar a las diversas Sociedades Obreras, secciones del sindicato UGT, constituyéndose como el espacio referente de estas agrupaciones sindicales. Además, organizaban actividades públicas como charlas, mítines, conferencias, clases de alfabetización para los trabajadores, etc. Otro aspecto importante fue la celebración de fechas destacadas para el movimiento obrero, como era la celebración del 1º de Mayo, el aniversario de la Comuna de París, o la conmemoración de la fundación del propio centro. Esto añadía un elemento fundamental para la cohesión social del grupo, ya que estas actividades permitían el despliegue de lazos de solidaridad por los miembros de estas agrupaciones obreras.

Con el crecimiento de la UGT y el PSOE a lo largo del primer tercio del siglo XX, las Casas de Pueblo fueron multiplicándose a lo largo y ancho de la geografía española, pese a que en muchos casos sufrieron clausuras por las autoridades, debido a sus actividades político sindicales. No existió una planificación para su establecimiento, sino que dependieron en muchos casos de la iniciativa de las sociedades obreras o de las agrupaciones locales del PSOE. Esto dio lugar a múltiples formas de propiedad de estos centros, desde sociedades cooperativas hasta la titularidad de las agrupaciones socialistas. En muchos casos se optó por buscar su emplazamiento en edificios de importancia histórica o artística, no solo por cuestiones logísticas, ya que ofrecían espacios privilegiados para el desarrollo de su actividad, sino también por cuestiones propagandísticas, que convertían estos inmuebles en auténticos «palacios de la clase obrera». Tal y como se puede apreciar en el cuadro que se adjunta a continuación, la mayoría de ellas se fundaron en un periodo entre 1915 y 1934, destacando un importante crecimiento en los cinco primeros años del régimen republicano (1930-1934).

Frecuencia de construcción de Casas del Pueblo en tantos por ciento. Fuente: Luis ARIAS: «Las Casas del Pueblo y sus implicaciones geográficas». Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales. vol. XV, nº. 885 (2010).

Los primeros núcleos socialistas ubetenses. (1901-1930).

Si bien la llegada de las primeras agrupaciones obreristas a Úbeda esta datada en 1870, con la fundación de una sección de la Asociación Internacional de Trabajadores, de carácter anarquista, el desarrollo del movimiento obrero en nuestra ciudad sigue actualmente siendo un tema poco tratado por historiadores. Según el profesor Luis Garrido en su libro, Úbeda fue una ciudad donde el anarquismo tuvo una presencia temprana y un importante peso dentro del movimiento obrero local, constituyendo una excepción en el conjunto de la provincia.

Sin embargo, el proceso de implantación de las primeras estructuras de carácter socialista fue mucho más lento. Atendiendo a lo que plantea Salvador Cruz Artacho en su estudio sobre el socialismo jiennense de preguerra, las primeras organizaciones socialistas se establecen en 1887 en la ciudad de Linares, ligada a la presencia de la minería y a la figura de José Lorite Castor. Originalmente el PSOE y la UGT no fueron capaces de articular un discurso coherente sobre el mundo agrario, debido a la priorización de su actividad en círculos obreros industriales. El autor asocia el crecimiento del socialismo jiennense a la expansión de la UGT por el mundo agrario, tras un cambio táctico de los cuadros socialistas posteriormente a la huelga de Teba (Málaga) de 1902.

La expansión del Partido Socialista y su sindicato en el campo de Jaén durante los tres primeros lustros estuvo condicionado, de nuevo según Cruz Artacho, a dos factores fundamentales. El primero de ellos era la compaginación del discurso revolucionario proveniente de la cultura política marxista con una práctica sindical y política de talante reformista. El segundo fue el impacto de los conflictos laborales agrarios, que empujó a los campesinos a buscar una forma de organización que permitiera la movilización, pero también el acceso al poder local, fundamental para los trabajadores del campo, ya que eran las corporaciones municipales quienes establecían las condiciones de trabajo. Este proceso se asentó sobre todo a partir del establecimiento del sufragio universal en 1890. Esto permitió la expansión del socialismo en otros núcleos como Jaén y la parte occidental de la provincia.

En el caso de Úbeda, autores como Salvador Cruz, Luis Garrido y Santiago de Córdoba fechan las primeras sociedades obreras de la UGT en el municipio entre 1901-1903. Durante el primer tercio de siglo XX, se fueron asentando sobre todo grupos sindicales, con mayor o menor tolerancia por las autoridades locales dependiendo de la coyuntura social. Las primeras secciones fueron de trabajadores de la tierra, de carpinteros o de artes blancas (panaderos), teniendo un crecimiento continuado hasta la primera mitad de la década de 1910’s. Sin embargo, estas tuvieron que competir con dos culturas culturas sindicales que gozaban de importante peso en la ciudad. Por un lado el sindicalismo anarquista, que abogaba por la acción directa y por el antipoliticismo, que como hemos indicado gozaban de buena salud en Úbeda. Por otro el sindicalismo católico, encarnado por el Sindicato Agrícola, de carácter armonicista y contrario a la lucha de clases, que fue impulsado por las élites locales como una forma de frenar el crecimiento de las organizaciones de clase.

Logo utilizado por el PSOE durante los años 1920s.

El segundo periodo de crecimiento del socialismo en Úbeda se produjo dentro del contexto de la Dictadura de Primo de Rivera. El régimen dictatorial concebía que uno de los principales problemas del país había sido la actividad sindical durante el periodo anterior, en un contexto de conflictividad en alza, y con especial protagonismo de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que había llevado a fuertes choques sociales, sobre todo tras la crisis de 1917. El gobierno de la dictadura entendía que era necesario “regenerar” el país en torno a una concepción conservadora, corporativista de la economía, a través de la participación estatal y la “conciliación entre clases sociales”. Para ello, optó por una política en dos alas: una fuerte represión al movimiento obrero radical, y un intento de atracción del sindicalismo moderado, de cara a rebajar la conflictividad social. Esto implicó de forma efectiva la represión de las corrientes del movimiento obrero consideradas una amenaza, como era la CNT y los sectores probolcheviques, que habían formado el Partido Comunista en 1922. Sin embargo, la dictadura buscó el acercamiento de los sectores moderados de la UGT y el propio PSOE, que se vieron favorecidos. Es en este contexto donde se produce un acelerado crecimiento de las sociedades obreras socialistas en Úbeda. Durante los años finales de la dictadura se sumaron secciones de la UGT en oficios como el de los albañiles, los camareros o los metalúrgicos. Con una estructura sindical más asentada, las sociedades de la UGT de nuestra ciudad se decidieron al establecimiento de una primera sede social.

El establecimiento de las primeras Casas del Pueblo en Úbeda (1929-1931).

Como indicamos, a través de las páginas de «El Socialista» se puede datar la fundación de la primera Casa del Pueblo en Úbeda en el último trimestre de 1929, durante los años finales de la dictadura de Primo de Rivera. El jueves 26 de septiembre de 1929, dentro de las comunicaciones de las secciones de la UGT a nivel federal, se produce una queja por la Sociedad obrera de Artes Blancas de Úbeda, indicando que las autoridades municipales están impidiendo la colocación de un letrero en su sede social que indique que es la Casa del Pueblo. Esta cuestión indica que que los sindicatos ugetistas locales ya tenían una estructura mínima para poder gozar de un espacio donde reunirse de forma estable.

Fuente: El Socialista n.º 6437 (29/9/1929), p. 2 .

Un mes mas tarde, el órgano oficial del PSOE anuncia que se ha fundado una Casa del Pueblo en la ciudad, por iniciativa de la Sociedad de Panaderos y con una ayuda inestimable de la sección de albañiles del sindicato. en las páginas de «El Socialista» se anima a la participación e integración en los sindicatos ugetistas. Sin embargo en esta noticia no se indica su localización original.

Fuente: El Socialista n.º 6447 (8/10/1929), p. 2.

Tras estos primeros meses de organización de la sede sindical, se llegó a establecer de forma pública esta Casa del Pueblo en abril de 1930, de forma paralela a la creación de la primera Agrupación Socialista de la ciudad, que comenzó a ponerse en marcha en marzo del mismo año. En este sentido es necesario indicar la especificidad ubetense, ya que a diferencia de otras localidades jiennenses, la organización de una Agrupación Socialista fue bastante tardía, a un año escaso de la proclamación de la II República.

Fuente: El Socialista n.º 6608 (13/4/1930), p. 2.

Estos primeros pasos en la implantación de una red sólida en torno al socialismo ubetense vinieron determinados por la agitación social que supuso la crisis del sistema político dictatorial, fuertemente implantado en la ciudad debido, a entre otros factores, el apoyo explícito del general Saro al régimen, y su influencia política en el municipio. A partir de 1930, el crecimiento del PSOE y la UGT en la ciudad fue acompañado de protestas por las condiciones de vida de los trabajadores, en un contexto de crisis económica, que afectó profundamente a la dictadura y a sus apoyos sociales. Los desencuentros entre las autoridades municipales y los socialistas llevaron a la clausura de la Casa del Pueblo de forma provisional a principios de 1931, como se puede ver a continuación.

Fuente: El Socialista n.º 6868 (12/2/1931), p. 2.

Pero pese a este crecimiento, tal y como nos indica la prensa del PSOE de la época, la competencia entre varias opciones sindicales, tanto de clase, como de corte católico-corporativista, había impedido un crecimiento rápido de la propia UGT. La propia Agrupación Socialista local exhortaba a los trabajadores agrícolas a acudir a su sede. Es en este momento cuando aparece en las fuentes por primera vez la localización de la primera Casa del Pueblo en Úbeda, que se encontraba en la calle Campanario, en el barrio de San Nicolás.

Fuente: El Socialista n.º 6898 (19/3/1931), p. 3.

Sin embargo, esta primera sede socialista no estuvo presente en esta localización más allá de dos años, ya que con la caída del régimen dictatorial y el advenimiento de la II República, se produjeron importantes cambios en la influencia del socialismo en la ciudad. En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que evidenciaron la crisis definitiva de la dictadura, acabó obteniendo la victoria la coalición llamada Conjunción Republicano-Socialista, formada por el Partido Radical Republicano y el PSOE.

La llegada del nuevo sistema republicano se produjo en un contexto muy tenso, con un boicot de las antiguas autoridades, una fuerte agitación social y el impacto de la crisis económica. Esta tensión se trasladó al pleno del Ayuntamiento, con sucesos violentos, como los del 6 de mayo de 1931. Se aplicaron reformas, como el cambio de nombre de calles y propuestas de medidas contra la crisis de trabajo. Entre las mociones municipales que se plantearon en estos primeros años republicanos se encuentra la petición del grupo municipal socialista el 13 de mayo de 1931, para el traslado de la Casa del Pueblo al antiguo Convento de San Andrés, situado en el Paseo del Mercado. Atendiendo a lo reflejado en las actas municipales de esa sesión ordinaria:

Extracto de las actas municipales de la sesión del 13 de mayo de 1931, en el que se solicita formalmente el traslado de la Casa del Pueblo al antiguo Convento de San Andrés. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Úbeda.

La transcripción de estas actas es la siguiente:

«Se acuerda por unanimidad, en armonía con el informe emitido por la comisión de Ornato, en las instancias presentadas a la referida comisión y al Ayuntamiento por Francisco Dionisio Leiva Almagro, presidente de la Casa del Pueblo de Úbeda, en solicitud de que por el Municipio se ceda a la Junta Administradora de la misma y para su domicilio social, el edificio del antiguo Cuartel de Remonta.

Se acuerda que por la comisión de Hacienda se señalen las condiciones que se han de estipular en el contrato en la forma que crea más conveniente para el Ayuntamiento sometiéndolo a consideración y aprobación de esta.»

Fotografía del antiguo Convento de San Andrés localizado en el Paseo del Mercado a principios del siglo XX. Este edificio fue la Casa del Pueblo desde mayo de 1931 hasta el final de la Guerra Civil. Fuente: Grupo de Facebook Fotos de Úbeda.

La decisión se reflejó en prensa socialista, indicando el traslado de la institución a la nueva ubicación tal y como se aprecia a continuación.

Fuente: El Socialista n.º 6949 (19/5/1931), p. 4.

Conclusiones.

Tal y como hemos ido exponiendo a lo largo del artículo, ha existido poca atención en la historiografía ubetense al desarrollo político y organizativo de las organizaciones obreras en la ciudad, así como de los espacios de socialización que desarrollaron a lo largo de su trayectoria. Si bien si de han estudiado los espacios de socialización ligados a las clases medias y altas a principios de siglo XX, no hemos encontrado una reseña específica de las sedes obreras, que cumplieron una importante labor de organización y formación de un sector considerable de la clase trabajadora. Existen aún importantes incógnitas sobre culturas políticas y sindicales tales como el anarquismo y el socialismo en la ciudad. Por ello, se ha intentado contextualizar la fundación de las primeras Casas del Pueblo y su desarrollo temprano en Úbeda, como reflejo del asentamiento de las estructuras del Partido Socialista y de la UGT. A través de este análisis se puede inferir que si bien, el establecimiento de los primeros núcleos sindicales socialistas se produce a principios del siglo XX, no fue hasta finales de la década de los veinte cuando se produce la explosión organizativa del socialismo ubetense.

Bibliografía.

Luis ARIAS: «Las Casas del Pueblo y sus implicaciones geográficas». Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales. vol. XV, nº. 885 (2010). https://www.ub.edu/geocrit/b3w-884.htm

Luis GARRIDO: Tragedia y Riqueza Social. Historia de la Clase Obrera en la Provincia de Jaén (1830-1939), Tomo I y II, Jaén, Diputación de Jaén, 1990.

Salvador CRUZ: Socialismo, Democracia, República. Historia del PSOE en la provincia de Jaén. (1887-1931). Torredonjimeno. Comité Provincial del PSOE de Jaén, 2020.

Santiago de CÓRDOBA: Andadura a la Libertad. Documentos para la Historia de la UGT en Jaén. Torredonjimeno. Unión Provincial de la UGT. 2007.

Juan Antonio JURADO: Úbeda durante la II República. Úbeda, Gráficas Minerva, 1995.

Raquel MAÑAS: Recorrido por las Casas del Pueblo de UGT en Jaén. Córdoba, Fundación para el desarrollo de los pueblos de Andalucía, 2018.

Fuentes Primarias.

El Socialista n.º 1187 (4/12/1908).

El Socialista n.º 6437 (29/9/1929).

El Socialista n.º 6447 (8/10/1929).

El Socialista n.º 6608 (13/4/1930).

El Socialista n.º 6868 (12/2/1931).

El Socialista n.º 6898 (19/3/1931).

El Socialista n.º 6949 (19/5/1931).

Actas municipales del Archivo Histórico Municipal de Úbeda correspondientes al 13 de mayo de 1931.

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