1906, detención de un supuesto anarquista en Úbeda, acusado de atentado contra Alfonso XIII.

La violencia política anarquista contra el Rey Alfonso XIII.
El príncipe Alfonso de Borbón y Habsburgo-Lorena fue proclamado mayor de edad el 17 de mayo de 1902, con dieciséis años, asumiendo las funciones de jefe de Estado como Rey de España, y poniendo fin a la regencia que su madre ejercía desde 1885, tras la muerte de su padre, Alfonso XII. Desde los inicios de su reinado, existió una oposición radical contra su figura, que llegó a materializarse en tres de atentados contra su vida, perpetrados por los sectores más militantes del movimiento anarquista. Estas corrientes del anarquismo se habían deslizado a la práctica de la violencia política ante la fuerte represión estatal, que les impedía desarrollar otro tipo de activismo social o sindical. Más aún tras los sucesos de la Mano Negra en Jerez (1882-1883), donde la Guardia Civil realizó detenciones masivas y ejecutó a siete militantes anarquistas, en un proceso que algunos historiadores han calificado de «montaje policial».

Ilustración del ilustrador suizo Félix Valloton de 1898, titulada «El Anarquista».

Esta cuestión fue determinante para que algunas individualidades y grupos más radicales optaran por la realización de atentados espectaculares, en una concepción muy restringida del concepto «propaganda por el hecho». Este término había sido acuñado por teóricos libertarios como Enrico Malatesta, y originalmente se basaba en la idea de «predicar por el ejemplo» en el desarrollo de manifestaciones, alteraciones del orden público o motines que posibilitaran la ampliación de la contestación al sistema político. Sin embargo, hubo colectivos que llevaron estas prácticas a un nivel más radical, apostando por el uso del atentado individual como táctica preferente. Hay que indicar, que el anarquismo no fue consustancialmente violento, ya que una parte importante del movimiento desarrolló iniciativas culturales, educativas y sindicales. Pero es cierto la prioridad de destrucción de los mecanismos de coacción estatal existentes (que identificaban con la Iglesia y el Estado), en pro de una sociedad autoorganizada y sin coerción y donde los individuos colaborasen colectivamente de forma voluntaria, permitía que algunos sectores entendieran la violencia como una herramienta plausible. Atendiendo a lo planteado por los investigadores Juan Avilés y Miguel Morán:

«Si la tarea inmediata consistía en la destrucción de las instituciones, era fácil concluir que la violencia era el instrumento fundamental para preparar el advenimiento de la sociedad perfecta. Además, los anarquistas se veían impelidos hacia la violencia por el simple hecho de que rechazaban la acción política».

Atentados contra Alfonso XIII en 1905 y 1906.

Tal fue el caso del atentado contra Alfonso XIII en la ciudad de París en 1905, primer intento de magnicidio que sufrió a lo largo de su vida. El joven monarca se encontraba en una ronda de contactos por los países europeos, realizando un viaje de estado a la vecina República Francesa. Tras asistir a un acto en la Gran Opera de París, acompañado por el presidente del país galo, Émile Loubet, ambos se dirigieron en coche hacia la calle Rohan, donde desde un café se lanzó un explosivo de baja potencia, no llegó a producir daños materiales ni personales. No se consiguió identificar a ninguna persona responsable del atentado pese a las detenciones realizadas por la gendarmería francesa, pero se asoció el intento de magnicidio a los anarquistas españoles. Los hechos fueron narrados vía telegráfica por José Martínez Ruiz «Azorín», entonces un corresponsal de 31 años ligado al periódico ABC. En su crónica del 2 de junio de 1905, titulada, «Viaje Regio», el periodista reportaba sobre la tentativa de asesinato.

Desperfectos producto de la explosión de mayo de 1905 sobre el coche en el que viajaban Alfonso XIII y el presidente de Francia, Émile Loubet, que muestran la escasa potencia del explosivo utilizado. Fuente: Fondo Documental de la Casa-Museo León y Castillo, en el que se custodia el archivo personal de Fernando León y Castillo, embajador en Francia en estos años.

Al año siguiente, con motivo de su boda, la pareja real sufrió otro atentado, esta vez con mayor impacto. Tras la ceremonia, celebrada en la Iglesia de los Jerónimos, los reyes se trasladaron en carruaje hacia el Palacio Real de Madrid. Durante su paso por la Calle Mayor, un bibliotecario de ideología anarquista llamado Mateo Morral, lanzó desde un balcón una bomba tipo Orsini, oculta dentro de un ramo de flores. El explosivo se desvió en su trayectoria al al chocar con el tendido del tranvía, explotando sobre la comitiva. Los reyes resultaron ilesos, pero murieron veinticinco personas, quince de ellas militares, además de provocar decenas de heridos. El agresor consiguió escapar, aunque fue detenido en Torrejón de Ardoz. Según la investigación oficial, Morral se entregó pacíficamente, pero cuando era conducido por un guardia hacia el cuartel, lo mató y se suicidó. Otras fuentes, sin embargo cuestionan esta versión, abriendo la puerta a un posible asesinato de Morral por las fuerzas de seguridad.

Fotografía del atentado sufrido por Alfonso XIII y Victoria Eugenia, realizada por el estudiante de medicina Eugenio Mesonero Romanos y publicada en el diario ABC.

Según José Miguel Lorenzo, tras el atentado las autoridades buscaron: «implicar en el magnicidio a anarquistas conocidos y molestos para el establishment del momento, pero había que demostrar que existía esa conexión. Después del suicidio de Morral las «pruebas» se encaminaron a demostrar que sus planes eran conocidos y compartidos por otros camaradas.«

Esta cuestión implicó numerosas detenciones de destacados militantes libertarios, como fue el caso de Francisco Ferrer i Guardia, pedagogo e impulsor de la Escuela Moderna, o José Nakens, editor del semanario anticlerical El Motín, que fue acusado de encubrir a Mateo Morral. Las redadas se sucedieron en ámbitos donde el anarquismo tenía una presencia destacada, no solo con objeto de esclarecer el intento de magnicidio, sino también de debilitar la base del movimiento. Como veremos a continuación, Úbeda se encontraba entre estos territorios.

Las detenciones en Úbeda, uno de los focos anarquistas de la provincia de Jaén.

La ciudad de Úbeda había constituido uno de los principales focos de las organizaciones anarquistas en la provincia de Jaén. La presencia del anarquismo en Úbeda se remonta al Sexenio Revolucionario (1868-1873) y la conformación de la primera federación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en la ciudad, en torno a una sociedad de sombrereros encabezada por Francisco Armijo. Pronto fueron reprimidos por las autoridades locales durante la I República (1873-1874), atendiendo a las investigaciones de Luis Garrido sobre el movimiento obrero en Jaén, teniendo Armijo que exiliarse. Las organizaciones obreras fueron prohibidas tras la caída del régimen republicano y la restauración de la monarquía en el periodo de 1874 hasta 1887.

El anarquismo en la ciudad de Úbeda se reconstruyó tras este periodo de clandestinidad, desde al menos el año 1899. Su desarrollo se produjo a través de la formación de una sociedad obrera en torno al Centro Instructor del Trabajador, que llegó a legalizarse en 1901, tal y como se aprecia en el testimonio del militante José Sanz Cobo en las páginas de «Tierra y Libertad» en 1914, donde expone sus recuerdos de esta etapa del movimiento. La sociedad fue fue varias veces reprimida, con redadas en las que se detuvo a obreros bajo la acusación de asociación ilegal, como ocurrió en diciembre de 1901. El Centro Instructor del Trabajador fue cerrado por las autoridades municipales en 1904, pero es posible que los participantes del mismo continuaron sus actividades de forma clandestina.

Extracto del testimonio de José Sanz Cobos sobre su experiencia en los orígenes del movimiento anarquista ubetense. Fuente: «Recuerdos, el movimiento obrero en su primera época”, Tierra y Libertad, (2/9/1914).

Probablemente por esta razón también se produjeron redadas en Úbeda con motivo de la persecución de los posibles colaboradores del atentado contra el rey Alfonso. El Ayuntamiento de Úbeda emitió manifestaciones condenando el atentado, y llegó a mandar dinero para las víctimas, tal y como se puede apreciar a continuación.

La Correspondencia de España, (27/6/1906), p. 1. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Fue a finales de junio de 1906 cuando comenzaron las redadas que buscaban también al supuesto autor del atentado de París, que se identificaba con el nombre de Aviñó, al que la prensa atribuía relaciones con Mateo Morral. Este nombre probablemente fuese un seudónimo para intentar ocultar la verdadera identidad de los autores del primer atentado contra el rey, sobre todo tras la absolución por la justicia francesa de los detenidos en primera instancia. Las detenciones se produjeron en varios lugares de forma simultánea, como fue el caso de Tarragona, Guadix o La Coruña, y entre ellos, la ciudad de Úbeda, tal y como reseña la prensa de la época como se aprecia a continuación.

Algunas de las noticias que reseñan la detención de una persona en Úbeda acusada de ser Aviñó,El Cantábrico, (28/6/1906), p. 3; El Defensor de Córdoba, (28/6/1906), p. 1; El Pueblo, diario republicano de Valencia, (28/6/1906), p. 3, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

La Opinión (7/7/1906), p. 2; El Correo (27/6/1906), p. 2, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Como se puede apreciar por su cobertura en la prensa, se consideró una detención de importancia, en el caso de que se confirmara la identidad del detenido. La propia descripción de la prensa resulta en cierto sentido rocambolesca por la descripción del individuo, su alojamiento en la casa de un conocido carlista y su ocultación dentro de una tinaja para evitar ser detenido. Posteriormente se le trasladó a la ciudad de Jaén hasta su identificación. Tras su detención se confirmó que el individuo no era el temido anarquista, sino un visitante de orígenes humildes, procedente de Benicarló, que fue confundido por las autoridades policiales.

La Correspondencia de España, (30/6/1906), p.1; El Correo, (29/6/1906), p. 1, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Conclusiones.

Aunque pueda parecer una mera anécdota, estos hechos ciertas cuestiones sobre el anarqiosmo en la ciudad de Úbeda. Como se muestra, las detenciones se enmarcan dentro de las investigaciones ante unos sucesos de importancia, como fueron los atentados contra el rey Alfonso XIII. La importante cobertura en diversas cabeceras de prensa de estos arrestos, muestran hasta qué punto fueron consideradas de interés, tras la conmoción social que produjo el atentado de la Calle Mayor. Hay que recordar que los cargos que se le imputaron al detenido no tenían relación con el segundo atentado del rey, perpetrado en mayo de 1906, sino por los hechos de París de un año antes. Además se intentaba vincular estas redes con Mateo Morral, con el objeto de atacar la infraestructura establecida por el conjunto del movimiento anarquista, que como hemos indicado previamente, tuvo más relación con el desarrollo del asociacionismo obrero y de iniciativas culturales. A pesar de la información fragmentaria que actualmente encontramos sobre el anarquismo ubetense, consideramos significativas estas detenciones, porque entendemos que nos indican que las autoridades eran conscientes de la presencia de organizaciones ácratas en nuestra ciudad. Y que se pueden encuadrar dentro de las campañas de represión que localmente se pusieron en marcha contra organizaciones y militantes anarquistas durante la primera década del siglo XX, que sí tenemos detectadas a través de fuentes primarias.

Bibliografía.

ANTUNEZ, José Luis y RAMÍREZ, Manuel: La Mano Negra, Memoria de una Represión. Cádiz, Quorum Editores, 2010.

AVILÉS, Juan y MORÁN, Miguel: «¿Ha vuelto Mateo Morral? El anarquismo insurreccionalista del siglo XXI y sus antecedentes históricos» Cuadernos de Historia Contemporánea, 38, 2016, pp. 143-160.

LORENZO: José Miguel: «Un grafito arbóreo de 1906 para predecir lo ya sucedido. El magnificio fallido de Mateo Morral», Huarte de San Juan, 31, 2024, pp. 231-252.

GARRIDO, Luis: Tragedia y riqueza social. Historia de la clase obrera en la provincia de Jaén (1830-1939), tomo II, Jaén, Diputación de Jaén, 1990.

Prensa:

«Viaje Regio», ABC, (2/6/1905).

“Recuerdos, el movimiento obrero en su primera época”, Tierra y Libertad, (2/9/1914).

«Sospechosos detenidos», El Cantábrico, (28/6/1906), p. 3;

«Detención de Anarquistas», El Defensor de Córdoba, (28/6/1906), p. 1;

«Sospechosos», El Pueblo, diario republicano de Valencia, (28/6/1906), p. 3.

«Detención de anarquistas en Úbeda», La Opinión, (7/7/1906), p. 2.

«No es Aviñó», La Correspondencia de España (30/6/1906), p. 1.

«¿La Pista de Farrás?», El Correo, (27/6/1906) , p. 2

«El detenido de Úbeda», El Correo, (29/6/1906), p. 1.

“Una aclaración”, El Eco de la Loma, (2/9/1904), p. 2.

Fotografías:

Fondo Documental de la Casa-Museo León y Castillo, Documentación referente al atentado de París contra Alfonso XIII.

Wikipedia. Fotografía del atentado sufrido por Alfonso XIII, realizada por Eugenio Mesonero Romanos.

Mutual Art. «L’anarchiste» de Félix Valloton.

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