En el presente artículo queremos hacer un acercamiento al fenómeno del internamiento de prisioneros ubetenses en Campos de Concentración durante la Guerra Civil, a partir del tratamiento de una fuente concreta: las fichas realizadas por la Guardia Civil durante la postguerra, que han sido conservadas en el archivo personal de Agustín Palacios Martínez. Entre las cientos de fichas recogidas por el Instituto Armado aparecen datos de interés que nos permiten hacer análisis desde diversas perspectivas sobre la población ubetense en la postguerra. En el caso que nos ocupa este artículo queremos realizar un análisis de aquellos capturados en la ciudad de Úbeda que se ha detectado que pasaron por los campos de concentración del bando sublevado durante la Guerra Civil, intentando atender a ciertos datos estadísticos que permitan caracterizar los perfiles de aquellos represaliados, dónde estuvieron internados, y qué tipo de participación tuvieron durante la guerra que dio lugar a ese internamiento. Para ello, es necesario hacer una serie de caracterizaciones previas.
- La fuente utilizada: Las fichas de la Guardia Civil proporcionan una infinidad de información que consideramos necesario explicitar. En ellas podemos encontrar datos censales, laborales, filiaciones, actividad política antes y después de la guerra, datos sobre la represión, si se habían cometido delitos comunes, acuses de recibo de otras instituciones, la categorización de ‘conducta político-social’, e incluso sobre informantes que colaboraron con el Instituto Armado. Es una fuente de un valor enorme, que posibilita estudios desde diversas perspectivas. Sin embargo, es una fuente de parte, ya que está directamente vinculada a las autoridades que al acabar el conflicto, fue uno de los agentes de la represión a los vencidos de la guerra. La información que aporta está mediatizada por este contexto y por su propio emisor, cuestión a tener en cuenta en su tratamiento, como ocurre con otro tipo de fuentes primarias. Otra cuestión a la que se debe atender es al hecho de que en muchos casos se han localizado errores durante la propia elaboración, como provincias, la localización de los campos, y otros datos concretos. No sabemos si por el desconocimiento de los prisioneros o de los propios guardias que se encargaban de realizar los fichajes. Esta circunstancia ha obligado a contrastar y corregir la información a partir de los datos que actualmente conocemos sobre el internamiento de prisioneros republicanos.
- Criterios escogidos: Para facilitar este estudio, hemos realizado una análisis que parte de diversos ejes. Primeramente, el lugar de procedencia de los prisioneros, que si bien fueron ‘fichados’ en el puesto de Úbeda de la 205 Comandancia de la Guardia Civil, aunque ya adelantamos que la gran mayoría de personas de la muestra con la que se ha trabajado son procedentes de Úbeda. En segundo lugar, su extracción sociolaboral, que también nos puede dar pistas sobre la situación de clase de algunos de los prisioneros internados en campos. En tercer lugar, su afiliación política antes de la Guerra Civil y durante el conflicto, que también nos permite analizar el proceso de adhesión a organizaciones políticas republicanas, que fue motivado por diferentes razones (evitar represión política, convencimiento ideológico, radicalización en un contexto de máxima tensión, etc.). En cuarto lugar, la incorporación o no de estos prisioneros al Ejército Republicano, el modo en el que entran, y en qué unidades militares fueron encuadrados. Y por último la propia localización de los campos en los que estuvieron internados.
- Caracterización de la muestra: en el proceso de indexación de las fichas policiales hemos encontrado 43 personas que aparecen como prisioneros procedentes de campos de concentración durante la postguerra y este ha sido el criterio de elección de los perfiles. Al no haber podido aún indexar toda la serie que hemos encontrado en archivo, es una muestra parcial, y es bastante probable que un numero mayor de personas procedentes de Úbeda que hayan pasado por este sistema penitenciario. El estudio que se está planteando parte, por tanto, desde una perspectiva no probabilística, pero que si nos permite acercarnos a la realidad concreta de aquellas personas que sufrieron este método de represión.



Fig. 1 Ejemplos de dos de las fichas que hemos consultado. A la izquierda podéis encontrar una de ellas, en el centro y a la derecha la misma ficha por su haz y su envés, siendo complementada la información por su cara posterior.
Ya que no existen estudios específicos sobre represión política por ninguno de los bandos en la ciudad de Úbeda, esperamos poder aportar un primer acercamiento que pueda servir de base a investigaciones posteriores sobre esta cuestión. En las siguientes líneas se caracterizará brevemente el contexto de la Guerra Civil en Úbeda, las características de los campos de concentración de los sublevados, un análisis estadístico de los 43 perfiles analizados atendiendo a los factores anteriormente mencionados y de forma integra la tabla de represaliados según los datos recogidos por la Guardia Civil de forma íntegra, para su consulta perfil por perfil.
El contexto de Úbeda durante la Guerra Civil y sus antecedentes: una ciudad de retaguardia republicana, (1900-1936).
En las siguientes líneas queremos ofrecer un breve contexto del conflicto bélico a nivel local para facilitar la comprensión del lector, aunque la cuestión de la II República y la Guerra Civil en la ciudad sigue siendo un objeto de estudio necesario para investigar con mayor profundidad. A principios de siglo XX, en Úbeda predominaba una estructura social con importantes desigualdades sociales, una clase media con relativa importancia cultural, pero poco peso poblacional, y unas élites propietarias vinculadas fundamentalmente a la posesión de la tierra. Sin embargo, la mayoría de la población ubetense era jornalera sin tierras, con enormes dificultades en el acceso a la educación u otros servicios, y víctima de un paro estacionario que hacía que tuviera unas condiciones de vida muy precarias. Durante la Restauración, el sistema bipartidista y caciquil funcionó con la alternancia, con cierto predominio de facciones liberales de los resortes de poder municipales. Existían además otras organizaciones como un Círculo Tradicionalista, y una importante presencia social y cultural de la Iglesia Católica.
Desde al menos finales del XIX había comenzado a implantarse organizaciones obreras. Existía un importante núcleo anarquista, que realizaba labores sindicales y culturales, que consiguió establecer un Centro Instructor del Trabajador y diversos grupos de afinidad desde 1901. Por las mismas fechas se habían comenzado a implantar Sociedades Obreras de la Unión General de Trabajadores (UGT) socialista. El establecimiento de las primeras estructuras de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) anarcosindicalista se asentaron a principios de la década de 1910. Dentro del movimiento obrero revolucionario, predominaron los anarquistas, de gran tradición local, frente al lento crecimiento que tuvo el sindicato socialista durante el primer tercio de siglo. Por su parte, importantes miembros de las élites locales, como José María Orozco San Juan o Bernardo de Orozco y Loring, Marqués de la Rambla, impulsaron un Círculo Obrero Católico (1911) y el Sindicato Católico Agrícola (1919), que se convirtió en una importante organización interclasista, con importante presencia de propietarios. Este sindicato mantuvo una práctica mutualista y tuvo el objetivo declarado de competir con las organizaciones socialistas y anarquistas. Tuvo el apoyo de las élites locales, y aglutinó a un importante sector conservador.
Con el golpe del general Primo de Rivera en 1923, se iniciaron importantes reformas urbanísticas en la ciudad, a instancias del general Leopoldo Saro Marín, importante militar africanista durante la Guerra de Marruecos (1909-1927), y figura del régimen. Saro tenía una especial relación con Úbeda por ser la ciudad natal de su esposa, Josefa de Saro y Moya. Pero para finales de la década, el aumento del descontento social, el fin del ciclo económico de bonanza, y el cambio de actitud del Partido Socialista (PSOE), que pasó de colaborar a denunciar a la dictadura, permitió el crecimiento de este partido en la ciudad. En 1929 se abre la primera Casa del Pueblo, y en 1930 se constituye la Agrupación Socialista de Úbeda, que protagonizó importantes protestas al final del periodo.
En las elecciones de abril de 1931, ganó la mayoría de votos en la corporación municipal la Conjunción Republicano-socialista, que se concretaba a nivel local entre una coalición entre miembros del Partido Radical Republicano, Acción Republicana de Manuel Azaña, el PSOE y algunos concejales de la derecha republicana, con 14 diputados, frente a 11 del Partido de Centro Constitucional, que había agrupado a sectores monárquicos pertenecientes a la oligarquía local tradicional. Se proclama la república en la ciudad, sin disturbios violentos ni alteraciones, y es nombrado alcalde Idelfonso Moreno. La radicalización política de partidos y sindicatos en los inicios de la II República se había manifestado en sucesos como los del 6 de mayo de 1931, con incidentes en el pleno municipal que derivaron en disturbios, que provocaron la dimisión de Moreno, siendo sustituido por el socialista Baltasar López Ruiz. Esto motivó un boicot a las nuevas instituciones republicanas por miembros de la antigua oligarquía local, que dejaron de asistir al pleno municipal, lo cual provocó la intervención del gobierno provincial. Entre las causas que se alegaron fueron precisamente los hechos del 6 de mayo y la falta de garantías para la seguridad individual de los concejales, aunque también existió cierta actitud de no cooperación (a pesar de las declaraciones realizadas en pleno municipal) con el nuevo régimen por parte de las antiguas élites.
También se produjeron otros conflictos de carácter social, como una huelga de sirvientas, que acabó con una carga policial en la Calle Real en 1932, o los conatos de violencia por parte de miembros de la CEDA en un mitin en la Plaza de Toros en 1933, en el que un hombre casi es linchado, al ser considerado por militantes derechistas como un provocador. En junio de 1934, una huelga general en el campo, convocada por la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), federación agraria del PSOE, acabó con dos muertos. Los conflictos internos dentro del Partido Socialista entre Baltasar López Ruiz, socialista moderado, y Blas Duarte, representante del sector largocaballerista, por motivos políticos y personales llevaron a la dimisión del alcalde en 1933. Pero es elegido de nuevo con el voto de las derechas, frente a la oposición de un sector de los concejales de su partido. En octubre estalló la Revolución de 1934, y Baltasar López vuelve a dimitir, siendo nombrado alcalde José Muñoz Redondo del partido derechista CEDA. En 1935, el gobernador provincial nombró una nueva comisión gestora municipal debido a la suspensión o ausencia de algunos concejales izquierdistas.
Durante el golpe de estado del 18 de julio de 1936 la ciudad se mantuvo en zona leal. La alcaldía la ostentaba el socialista Blas Duarte, por la designación por el Frente Popular de las comisiones gestoras municipales en marzo de 1936, tras el triunfo en las elecciones generales en febrero del mismo año. La sublevación del ejército de Marruecos y las actividades de la trama civil por conseguir la adhesión de las fuerzas armadas tuvieron también su eco en Úbeda. Pese a los intentos de sectores progolpistas, que intentaron sublevar a la Guardia Civil, el golpe de estado fue abortado por la acción colectiva de sindicatos y partidos, que organizaron milicias armadas que patrullaron las calles. Se produjeron importantes detenciones en los primeros días de la guerra. Los detenidos eran llevados a la sede de la policía en la Plaza de Toledo, bajo la torre del Reloj, o la Cárcel de Partido, construida en 1928 por la dictadura de Primo de Rivera. Desde al menos el día 21 de julio, comenzó una oleada de anticlericalismo que se manifestó en los asaltos a las iglesias, en la que fueron destruidos importantes objetos de culto, entre ellas las tallas de la Semana Santa local. También se producen los primeros asesinatos, como el de José Barrios Cuadra, secretario municipal, y su hijo Pedro Barrios Torres, en la calle Cava y la plaza Altozano, por milicianos armados. El 27 de julio pasa por la ciudad la Columna Miaja en dirección a Córdoba, reclutando a algunos miembros de la Guardia Civil, y realizando un desfile por la ciudad. La represión por parte de los sectores revolucionarios durante los primeros momentos de la guerra llegó a su pico con el asalto a la cárcel la noche del 30 al 31 de julio, en el que se produjo una saca que dejó 47 muertos. Una importante multitud entra en la prisión y comienzan a matar a los presos en la puerta. Entre los asesinados concejales derechistas, industriales, propietarios y el antiguo alcalde socialista Baltasar López, además de un contingente de 22 presos trasladados desde la localidad vecina de Larva. Solo hubo dos supervivientes.
Tras el golpe, estalló una revolución social, protagonizada por las organizaciones de izquierda. La economía fue colectivizada por las agrupaciones sindicales, que pusieron en marcha colectividades en sectores tan diversos como en el mundo agrario, abastos, hojalateros, mecánica, carpintería, hostelería, empleados, metalurgia, transportes, comercios, y construcción, entre otros. Comienza un proceso de afiliación masiva a organizaciones, sobre todo sindicales, motivado por cuestiones ideológicas, pero también laborales y de supervivencia. Los nuevos agentes de poder local incautaron edificios de la burguesía y la Iglesia y establecieron sedes sociales de organizaciones. Tal fue el caso de localizaciones como el Salvador (Parque de Automóviles), el palacio de los Saro (Socorro Rojo Internacional), el palacio de los Orozco (JSU), o el convento de San Miguel de los Carmelitas (CNT). Úbeda recibió un importante número de refugiados del frente de Córdoba, llegando a alcanzar en torno a las 70.000 personas. Para atender a los recién llegados, vehicular su acogida y evitar conflictos con la población local se creó la organización del Socorro Rojo Internacional. También se creó en noviembre de 1936 la 25 Brigada Mixta, que tuvo su cuartel en el Antiguo Casino de la Calle Corredera. Se desató también una importante violencia política desarrollada por grupos milicianos, que persiguió a enemigos ideológicos y de clase, tanto a través de los Tribunales populares como los ‘paseos’ como práctica por sectores exaltados. La violencia se destacó sobre todo en los primeros meses del conflicto. Desde agosto de 1937, el Ayuntamiento estuvo formado por las organizaciones políticas y sindicales del Frente Popular, estableciéndose paralelamente en el Palacio de la Rambla la dirección del IX Cuerpo del Ejército Popular Republicano. Además, Úbeda fue la sede del Pleno Regional de Colectividades Campesinas de la Federación Regional Campesina Andaluza (FRCA) de la CNT desde el verano de 1937, y también albergó una Conferencia Provincial del Partido Comunista en 1938.
La guerra acabó en Úbeda en marzo de 1939, huyendo las autoridades locales ante la entrada del ejército sublevado, y formándose una comisión local por falangistas, que tomarían el contacto con las autoridades militares golpistas. La represión de retaguardia republicana había dejado en torno a unos 90 muertos. Los odios y las venganzas continuarían en la postguerra. Las delaciones, persecuciones y control de la población fueron iniciadas inmediatamente tras la guerra. Desde 1939 comienzan los fichajes en la comandancia de la Guardia Civil sita en la Plaza de Santa Clara, y la represión, con los fusilamientos de al menos 80 personas en Úbeda, y otros 75 ubetenses en Jaén capital. Hay que añadir otras formas de represión, como la confiscación de bienes, los batallones de trabajadores, los campos de concentración, las discriminaciones laborales y en servicios, además de violencia física y psicológica. Es en este contexto represivo donde se enmarcan los datos que procedemos a analizar.
Los Campos de Concentración de los sublevados durante la Guerra Civil.
Si bien el traslado forzoso a campos de prisioneros combatientes y civiles en un contexto bélico ha estado presente en toda la Historia, su denominación actual es heredera de la política de ‘reconcentración’ impulsada por Valeriano Weyler durante la Guerra de los Diez Años en la isla de Cuba. Fue a partir de 1896 cuando se implantan estos centros, con el objeto de separar a las organizaciones guerrilleras independentistas de su base de apoyo civil. El concepto, traducido al inglés como ‘concentration camp’ fue popularizado en otros conflictos, como fue el caso de la II Guerra Bóer (1899-1902) entre el Imperio Británico y los colonos neerlandeses. Luego estas técnicas de reclusión se fueron generalizados por algunos países coloniales, como el caso de Namibia a principios del siglo XX. También regímenes como el soviético o el nacionalsocialista pusieron en marcha campos de reclusión y trabajo a partir de los treinta.
En el caso español, desde el inicio de la guerra en 1936, el bando sublevado puso en marcha una enorme red de campos de reclusión, originalmente improvisados a partir de los primeros meses de la guerra. Atendiendo al estudio realizado por Javier Rodrigo sobre los campos:
‘Los campos franquistas fueron la respuesta militar e intendente de los mandos facciosos al problema de la acumulación de disidentes, presos y prisioneros de toda índole, en las retaguardias y provenientes de los frentes de guerra; y de los mismos hay noticias en 1936, sin regulación alguna ni institucionalización, pero con igual naturaleza que los campos de 1937: la naturaleza de ilegalidad, de provisionalidad, de dependencia bélica‘.
La estructura de este sistema concentracionario estaba orientada a la clasificación, depuración y posterior determinación del destino de los cautivos. Conforme fue avanzando el conflicto, sobre todo a partir de 1937, se desarrollaron mecanismos más sofisticados para la clasificación de presos. con el objeto de separar a aquellos que las autoridades sublevadas consideraban ‘salvables’, de aquellos considerado como desafectos. La ampliación y fundación de nuevos campos vino acompañada de un aumento en la sofisticación burocrática del sistema, debido, entre otras cuestiones al aumento de la población reclusa. Esto implicó el desarrollo de categorizaciones más amplias de los presos y destinos en el cumplimiento de su reclusión: libertad, incorporación al Ejército, Batallones de Trabajadores, prisión y puesta a disposición de tribunales.
También, el establecimiento de campos de concentración durante la guerra y la postguerra estuvo íntimamente vinculado a los Batallones de Trabajadores, y el uso de mano de obra con carácter forzado. Una parte importante de los presos que fueron destinados a estos batallones procedían de campos de concentración pese a ser instituciones independientes. Así se utilizaba a un importante contingente de población reclusa, que podía constituir un problema durante la guerra, en un activo para actividades de reconstrucción en favor del bando sublevado durante la guerra. Esta perspectiva se mantuvo durante la postguerra, y fue un elemento determinante en la reconstrucción del país, que tuvo como un elemento fundamental el trabajo forzado de los vencidos en el desarrollo de obras en diversos campos. Siguiendo de nuevo a Javier Rodrigo a las alturas de enero de 1939, se habían utilizado estos batallones en sectores como carreteras, fortificaciones, intendencia, ferrocarriles, aviación, minas, desescombro y reconstrucción, entre otros sectores.
Por tanto, durante el periodo bélico y la inmediata posguerra, se creó una importante red de campos, que creció desde 1939 para organizar la represión de las poblaciones que se habían mantenido en zona republicana. Según la estimación de Carlos Hernández de Miguel, que ha desarrollado un estudio global sobre el fenómeno, entre 1936 y 1947, por estos centros pasaron entre 700,000 y un millón de personas, distribuidas en torno a 300 campos de concentración por todo el país.

Campos de concentración localizados en España entre 1936 y 1947- Fuente : www.loscamposdeconcentraciondefranco.es, desarrollado por José María Hernández para el diario El País.
Ateniendo a lo planteado por este autor:
«En solo 15 de los 300 recintos oficiales, se ha podido documentar el asesinato o la muerte por hambre y enfermedades de más de 6.000 prisioneros. De hecho, el exterminio selectivo de los oficiales del Ejército Popular y de las personas más comprometidas con la democracia republicana fue uno de los objetivos principales de estos campos. Junto a ese genocidio ideológico, el sistema concentracionario franquista se creó para conseguir otros cuatro fines: primero, clasificar a los cautivos en función de sus antecedentes políticos; segundo, confinarlos y castigarlos; tercero, “reeducarlos” mediante un proceso de deshumanización, destinado a minar su resistencia intelectual, acompañado de una estrategia que incluía la obligatoriedad de asistir a misa, charlas patrióticas realizar el saludo fascista y cantar los himnos franquistas; cuarto y no menos importante, la explotación laboral de estos prisioneros mediante su encuadramiento en Batallones de Trabajadores que realizaron todo tipo de tareas a lo largo y ancho de la geografía nacional«.
Consideramos que este párrafo condensa las condiciones de vida que tuvieron los presos en estos campos, y los mecanismos del sistema concentracionario. Cuestiones que consideramos importantes, ya que ilustran no solo las características materiales de la reclusión, sino también los esfuerzos proactivos por parte de las nuevas autoridades de imponer los valores del nuevo estado a los antiguos vencidos. Este elemento es importante, ya que estas actividades represivas de carácter cultural en el seno de los campos de concentración se complementaron con otro tipo de políticas positivas que buscaron la ‘recatolización’ de las poblaciones obreras, tradicionalmente vinculadas al anticlericalismo que alcanzó su pico en la guerra civil. No era una cuestión de mera concentración de combatientes enemigos, sino como se aprecia, el desarrollo de un castigo colectivo para los vencidos. El sistema de campos se insertaba como una de las piezas fundamentales para clasificación, depuración, castigo, reeducación y explotación de los vencidos, cuya estructura se prolongó durante la posguerra. Esta consideración resulta especialmente relevante para el estudio de las trayectorias individuales analizadas en este trabajo, ya que el paso por un determinado campo, prisión o Batallón de Trabajadores no constituye un hecho aislado, sino una parte de un proceso represivo mucho más amplio.
Análisis estadístico de los perfiles detectados.
La primera variable hemos analizado es la procedencia de estos prisioneros, tal y como se aprecia, la mayoría de personas que fueron internadas en campos de concentración en esta muestra de las fichas de la Guardia Civil son todos procedentes de la provincia de Jaén, y más concretamente de la Comarca de la Loma, con casi el 90% de ellos procedentes de la ciudad de Úbeda.
| Lugar de nacimiento | Nº | % |
|---|---|---|
| Úbeda | 38 | 88,4 % |
| El Mármol (Jaén) | 1 | 2,3 % |
| Begíjar (Jaén) | 1 | 2,3 % |
| No consta | 3 | 7,0 % |
| Total | 43 | 100 % |
Fig. 2. Análisis estadístico sobre el origen de estos prisioneros. Fuente: Elaboración Propia.
En segundo lugar, se analiza la afiliación política y sindical de estos prisioneros en dos momentos diferenciados, antes del estallido de la guerra, y durante la misma, tal y como lo recogieron las nuevas autoridades tras la Guerra Civil. Esta cuestión era importante para organizar la represión y conocer los antecedentes políticos de toda la población. Además permitía diferenciar entre militantes ideologizados frente a aquellos que se afiliaron durante el conflicto, muchas veces motivados por otras razones totalmente ajenas a la militancia política. Identificaba con la categoría de ‘rojo’, a sectores presuntamente simpatizantes de las izquierdas, que eran prescriptivamente vigilados y controlados. Además, el bando sublevado desde el desarrollo mismo de la guerra había puesto en marcha mecanismos de ‘compensación’ a familias de soldados ‘caídos’ en el frente o de asesinados en retaguardia. Estos mecanismos se ampliaron durante la postguerra, llegando a crear una base de apoyo leal al nuevo gobierno, nucleada en torno a la experiencia de la guerra y a la reivindicación de la Victoria. Esto creaba una brecha con ‘los vencidos’, que además de las diversas formas de represión política y económica, tuvieron que afrontar discriminaciones en el mundo del trabajo. Esta comunidad de ‘vencedores’ constituyó la piedra de toque en la construcción de lo que posteriormente conocemos como ‘régimen franquista’. Por ello era importante conocer las actividades políticas antes del estallido y durante el estallido por parte de las autoridades emisoras de estas fichas, recogiendo declaraciones del fichado, pero en muchos casos también de informadores o vecinos. Los datos de afiliación antes de la la guerra, se puede analizar en la siguiente tabla:
| Situación previa a julio de 1936. | Nº | % |
|---|---|---|
| Sin afiliación | 2 | 4,7 % |
| CEDA | 2 | 4,6 % |
| Falange Española de las JONS | 1 | 2,3 % |
| CNT | 1 | 2,3 % |
| UGT | 2 | 4,7 % |
| Izquierda Republicana. | 1 | 2,3 % |
| No consta | 35 | 81,4 % |
| Total | 43 | 100 % |
Fig. 3. Análisis estadístico sobre la afiliación política antes del 18 de julio de 1936. Fuente: Elaboración Propia.
Atendiendo a los datos recogidos, no existe información para 35 personas, aunque no implica necesariamente que no participaran de estructuras políticas u otros tipos de asociacionismo previamente al golpe del 18 de julio. Pero atendiendo a la tendencia general que hemos encontrado en el conjunto de las fichas, es bastante posible que una importante mayoría no estuviera afiliada a ninguna organización, y que fue la radicalización política y el establecimiento de un nuevo poder revolucionario lo que alentó a la integrarse en partidos y sindicatos del Frente Popular. Además, encontramos dos personas en las que ha sido confirmada la no pertenencia a organizaciones de ningún tipo, tres personas miembros de sindicatos obreros, con predominio de la UGT (2), frente a un militante de la CNT, además de una persona perteneciente a Izquierda Republicana desde principios de la Guerra. Sin embargo también encontramos miembros de las derechas que acabaron afiliándose a organizaciones de izquierda, aunque es posible que los motivos para este cambio no se encuentren en cuestiones ideológicas, sino en supervivencia, presión social u otras.
| Afiliación durante la guerra (julio 1936-marzo 1939) | Nº | % |
|---|---|---|
| UGT | 21* | 48,8 % |
| CNT | 12 | 27,9 % |
| Juventudes Socialistas Unificadas** | 1 | 2,3 % |
| Izquierda Republicana | 1 | 2,3 % |
| Sin afiliación | 2 | 4,7 % |
| No consta | 6 | 14,0 % |
| Total | 43 | 100 % |
* De los cuales 1 miembro es un antiguo afiliado a la CEDA, y otro antiguo afiliado a Falange.
** También afiliado a la UGT.
Fig. 3. Análisis estadístico sobre la afiliación política antes del 18 de julio de 1936. Fuente: Elaboración Propia.
En contraste, la afiliación a organizaciones políticas y sindicales se disparó tras el 18 de julio de 1936, con cierto predominio de la UGT sobre la CNT. Esta correlación de fuerzas en el ámbito sindical se puede explicar por dos factores. El primero de ellos, por la existencia de una importante tradición anarquista en la ciudad desde al menos 1870, que había conseguido establecer las primeras estructuras de la CNT a principios de la década de 1910. En segundo lugar, la reconstrucción y crecimiento del PSOE y de la UGT desde finales de la dictadura de Primo de Rivera, que consiguió convertirse en una de las fuerzas políticas hegemónicas en el periodo republicano en Úbeda, y que al iniciarse la Guerra Civil, constituía un eje fundamental en las autoridades locales. Es necesario indicar que en el caso del socialismo, la afiliación al PSOE necesariamente conllevaba su incorporación a la UGT, en un proceso que se ha definido como ‘afiliación cruzada’. Sin embargo, en el sentido contrario no existía una obligatoriedad para pasar al partido, y concretamente en estos cuarenta y tres perfiles solo hay referencia directa a un afiliado al PSOE, lo cual confirma el peso de la organización sindical, que consiguió mayor implantación. También destaca un afiliado a la JSU, unificación de las Juventudes Socialistas y la Unión de Juventudes Comunistas de España en la primavera de 1936, y un afiliado a Izquierda Republicana, republicanismo de izquierda ligado a la figura de Manuel Azaña. No consta en la información de la que disponemos de las razones para este cambio, pero es posible que entre las razones por las que aumentara la afiliación a estas organizaciones fueran evitar la represión, por motivos laborales, o por encontrar la protección de las nuevas autoridades. Destaca en este sentido la afiliación de personas cercanas a la derecha antes de la guerra.
| Profesión/ocupación | Nº |
|---|---|
| Albañil | 5 |
| Campo | 5 |
| Agricultor | 4 |
| Hortelano | 4 |
| Comercio/comerciante | 4 |
| Empleado | 2 |
| Carpintero | 2 |
| Guarnicionero | 2 |
| Tipógrafo | 1 |
| Camarero | 1 |
| Dependiente | 1 |
| Mecánico | 1 |
| Peluquero | 1 |
| Barbero | 1 |
| Espartero | 1 |
| Chófer | 1 |
| Industrial | 1 |
| Guardia de Asalto | 1 |
| No consta | 5 |
| Total | 43 |
Fig. 4. Análisis estadístico del origen sociolaboral de estos prisioneros. Fuente: Elaboración Propia.
En la tabla anterior se reflejan las profesiones de los prisioneros en campos atendiendo a la categorización que realizó el Instituto Armado. Pero podemos agrupar en categorías mayores para comprender mejor su extracción socioeconómica, a través de sectores económicos.
| Categoría socioprofesional | Nº | Porcentaje |
|---|---|---|
| Trabajadores del campo | 13 | 30,23 % |
| Trabajadores manuales / oficios | 11 | 25,58 % |
| Comercio y servicios | 9 | 20,93 % |
| Empleados y profesiones no manuales | 3 | 6,98 % |
| Propietarios / empresarios | 1 | 2,33 % |
| Fuerzas de seguridad | 1 | 2,33 % |
| No consta | 5 | 11,62 % |
| TOTAL | 43 | 100 %* |
Fig. 5. Análisis estadístico del origen sociolaboral por categorías de estos prisioneros.Fuente: Elaboración Propia.
Tal y como se aprecia en torno al 56% de los fichados que hemos detectado que acabaron en campos de concentración del bando sublevado corresponden a clase trabajadora (campo, trabajadores manuales y artesanos). Sin embargo, nos encontramos un segundo rango ligado al comercio y sector servicios que representa en torno al 21 por ciento de los perfiles estudiados, siendo los asalariados no manuales, fuerzas de seguridad y empresarios marginales en la muestra escogida. Es evidente la predominancia de sectores populares dentro de los combatientes que fueron alistados en el Ejército Republicano en la ciudad e internados en campos al finalizar la contienda.
| Situación | Personas | % sobre 43 |
|---|---|---|
| Sirvieron en el Ejército republicano | 35 | 81,4 % |
| Sin constancia de servicio en el Ejército republicano | 8 | 18,6 % |
| Total | 43 | 100 % |
Fig. 6. Análisis estadístico sobre la participación en el Ejército Republicano. Fuente: Elaboración Propia.
Con respecto a las unidades militares en las que fueron encuadrados, y el modo de ingreso en el Ejército Republicano, a continuación podemos encontrar su distribución. De los cuarenta y tres perfiles consultados, un 80 por ciento fueron movilizados , mientras que del resto no tenemos constancia si fueron alistados o no. Es posible que las cifras sean mas altas, ya que no necesariamente significa que no fueron movilizados, sino que la Guardia Civil no tenía constancia de su incorporación, con lo cual es necesario matizar estos datos.
| Forma de incorporación | Nº de personas | % |
|---|---|---|
| Reclutamiento obligatorio (quinta/reemplazo/forzoso) | 31 | 88,6 % |
| Incorporación voluntaria | 4 | 11,4 % |
| Total | 35 | 100 % |
Fig. 7. Análisis estadístico del modo de incorporación al ejército republicano de estos prisioneros. Fuente: Elaboración Propia.
Con respecto a su movilización en el ejército, aquí podemos afirmar que la mayoría de incorporaciones fueron debido a mecanismos de reclutamiento forzoso, a través de la quinta (88.6%), frente a una minoría de la muestra que marchó al frente de forma voluntaria (11.4 %), cuestión que se podría relacionar con la militancia de preguerra. Es posible que en la decisión de esos voluntarios pesaran razones ideológicas, en defensa del gobierno o del proceso revolucionario en ciernes impulsado por las organizaciones sindicales. Pero también es posible que fueran contempladas otras razones, como la búsqueda de protección de familiares en retaguardia a través de la participación en el ejército, u otras. A través de estas cifras podemos descartar una correlación directa entre la militancia político-sindical durante la Guerra y la incorporación voluntaria al frente, si contrastamos estos datos con los presentados previamente.
| Categoría | Nº | % |
|---|---|---|
| Combatientes | 14 | 40,0 % |
| Servicios auxiliares/apoyo | 18 | 51,4 % |
| No clasificables | 3 | 8,6 % |
| Total con servicio militar | 35 | 100 % |
Fig. 8. Análisis estadístico sobre el carácter de su participación en el Ejército Republicano. Fuente: Elaboración Propia.
Pero la participación militar de estas personas no fue siempre en el frente, sino que en muchos casos se encuadraron dentro de actividades auxiliares al Ejército Republicano. Por lo tanto, es necesario no realizar una identificación directa entre su movilización al ejercito y la categoría de combatiente, de los cuales solo encontramos el 40% de aquellos que hemos confirmado que fueron alistados. En este sentido encontramos que en torno a la mitad de los perfiles analizados (51,4%) desempeñado labores tan variables como corneta, zapadores, transmisiones, servicio de veterinaria, intendencia, fortificaciones, o transporte, tal y como se desglosa a continuación.
| Tipo de servicio auxiliar | Nº de personas | % sobre servicios auxiliares |
|---|---|---|
| Ingenieros, zapadores y fortificaciones | 5 | 27,8 % |
| Sanidad y veterinaria | 3 | 16,7 % |
| Transportes | 2 | 11,1 % |
| Intendencia / logística | 1 | 5,6 % |
| Transmisiones | 1 | 5,6 % |
| Información | 1 | 5,6 % |
| Topografía | 1 | 5,6 % |
| Plana Mayor / funciones auxiliares de unidad | 1 | 5,6 % |
| Etapa | 1 | 5,6 % |
| Artillería | 1 | 5,6 % |
| Transporte / servicio motorizado | 1 | 5,6 % |
| Total | 18 | 100 % |
Fig. 9. Análisis estadístico sobre las funciones auxiliares ejercidas en el Ejército Republicano. Fuente: Elaboración Propia.
Como se aprecia, del segmento más importante de aquellos que fueron destinados a labores auxiliares, algo más del 25% fueron encuadrados en labores de zapadores, fortificaciones y funciones similares, frente a en torno un 17% que se encuadraron en labores sanitarias o veterinarias. El resto participaron en actividades muy variadas dentro del Ejército Republicano, que complementaban las labores de los combatientes en el frente, como intendencia, transmisiones, información o trasportes.
| Rango militar documentado | Nº | % |
|---|---|---|
| Teniente | 1 | 2,9 % |
| Sargento | 2 | 5,7 % |
| Cabo | 2 | 5,7 % |
| Rango no precisado | 30 | 85,7 % |
| Total | 35 | 100 % |
Fig. 10. Análisis estadístico sobre las graduaciones alcanzadas en el Ejército Republicano. Fuente: Elaboración Propia.
Sobre el rango y empleo militar que tuvieron algunos de estos prisioneros dentro del ejército, en nuestra muestra se evidencia que más del 85% no se precisa el rango, presuponiendo que una importante mayoría serían soldados. Sin embargo hemos encontrado dos perfiles que ascendieron a cabo, otros dos a sargento (suboficiales) y solo una persona que ascendió a teniente en el desarrollo de la guerra. Se puede afirmar que la mayoría de los prisioneros de nuestra muestra no ostentaba ni empleos de oficial o suboficial, sino que serían soldados reclutados que al caer el frente fueron capturados e internados en los campos de concentración. También se han encontrado dos casos, que no han sido reflejados en la tabla, que alcanzaron la responsabilidad de ‘cabo de prisioneros’ en sus respectivos establecimientos penitenciarios. Este cargo no era militar, sino que correspondía al establecimiento de una portavocía de los prisioneros que las autoridades del campo tenían como interlocutor para la gestión del mismo y el control de la población presidiaria.
| Unidad / formación | Nº de perfiles | Teatros de operaciones | % |
|---|---|---|---|
| 106.ª Brigada Mixta | 6 | Frente Sur /Jaén | 17,1 % |
| 25.ª Brigada Mixta | 2 | Córdoba | 5,7 % |
| 85.ª Brigada Mixta | 2 | Granada | 5,7 % |
| 115.ª Brigada Mixta | 1 | Extremadura | 2,9 % |
| 20.ª Brigada Mixta | 1 | Córdoba/Extremadura | 2,9 % |
| 34.ª Brigada Mixta | 1 | Madrid/ en la ficha se hace mención a las Minas Rubiales | 2,9 % |
| 202.ª Brigada / 48.ª División | 1 | Madrid /Levante | 2,9 % |
| 61.ª Brigada Mixta | 1 | Teruel/Levante/Extremadura | 2,9 % |
| 92.ª Brigada Mixta | 1 | Andalucía/Teruel /Levante /Extremadura | 2,9 % |
| 148.ª Brigada Mixta | 1 | Andalucía/Jaén/Extremadura | 2,9 % |
| 104.ª Brigada Mixta | 1 | Extremadura /Aragón /Cataluña | 2,9 % |
| 41.ª Brigada Mixta | 1 | Madrid | 2,9 % |
| 38.ª División | 1 | Aragón/Extremadura | 2,9 % |
| 42.ª División | 1 | Aragón/Ebro/Cataluña | 2,9 % |
| 22.ª División | 1 | Andalucía/Levante | 2,9 % |
| Otras unidades/formaciones | 9 | – | 25,7 % |
| Sin unidad precisada | 3 | – | 8,6 % |
| Total | 35 | – | 100 % |
Fig. 11. Análisis estadístico sobre las Brigadas Mixtas del Ejército Republicano en la que estuvieron reclutados estos prisioneros. Fuente: Elaboración Propia.
Mostramos en la tabla anterior las unidades en las que participaron los perfiles analizados, añadiendo una pequeña nota sobre donde se desarrolló su teatro de operaciones, lo cual nos permite después cruzar la información para ver si existe una correspondencia con respecto a los campos en los que fueron internados. Como se aprecia en torno al 17% de los soldados que aparecen en la muestra en la muestra fueron alistados a la 106 Brigada Mixta, que estuvo presente en el frente de Granada. En segundo rango encontramos la 85 Brigada Mixta, que tuvo su principal actividad en el este de la costa granadina, con un 5.7% y la 5 Brigada Mixta, unidad militar creada en la propia ciudad de Úbeda y que participó en el frente de Córdoba. El restante están integrados individualmente en otras Brigadas y Divisiones, sin existir a agrupaciones de soldados como las que hemos encontrado
| Campo de Concentración. | Personas | % |
|---|---|---|
| Pinos Puente-Búcor (Granada) | 9 | 20,9 % |
| Plaza de Toros de Motril (Granada) | 3 | 7,0 % |
| Plaza de Toros de Albacete | 3 | 7,0 % |
| Sot de Ferrer (Castellón) | 2 | 4,7 % |
| Campamento militar de Viator-Sotomayor (Almería) | 2 | 4,7 % |
| Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real) | 2 | 4,7 % |
| Monasterio de Santa Espina (Castromonte, Valladolid) | 2 | 4,7 % |
| Campo de fútbol de Chamartín de la Rosa (Madrid) | 2 | 4,7 % |
| Úbeda (Jaén)* | 1 | 2,3 % |
| Complejo almadrabero de Rota (Cádiz) | 1 | 2,3 % |
| Plaza de Toros de Ronda (Málaga) | 1 | 2,3 % |
| Almadenejos (Ciudad Real) | 1 | 2,3 % |
| Antigua papelera de San Juan de Mozarrifar (Zaragoza) | 1 | 2,3 % |
| Plaza de Toros de Hellín (Albacete) | 1 | 2,3 % |
| Venidó** | 1 | 2,3 % |
| Mases de la Abentosa (Teruel) | 1 | 2,3 % |
| Plaza de Toros de Valencia | 1 | 2,3 % |
| Los Valles de Sagunto (Valencia) | 1 | 2,3 % |
| Huelva *** | 1 | 2,3 % |
| Deusto (Bilbao, Vizcaya) | 1 | 2,3 % |
| Manzanares (Ciudad Real) | 1 | 2,3 % |
| Campamento de Carabanchel (Madrid) | 1 | 2,3 % |
| Escuela de Tiro de Infantería (Madrid) | 1 | 2,3 % |
| La Granjuela (Córdoba)**** | 1 | 2,3 % |
| Plaza de Toros de Cáceres | 1 | 2,3 % |
| Málaga/Córdoba?***** | 1 | 2,3 % |
| Total | 43 | 100 % |
* En la ficha policial aparece un campo de concentración en Úbeda, que no ha sido detectado por otras fuentes. Si sabemos, que un importante contingente de presos republicanos fueron localizados en la antigua cárcel de partido, pero la fuente trabajada hace referencia a un centro de internamiento como ‘campo de concentración’ ¿Es posible que se refiriese a centros provisionales de internamiento? No podemos realizar esta afirmación en firme, pero todo parece indicar que si existieron estos centros en la ciudad.
** En la ficha aparece un campo en Alicante bajo el nombre de Venidó, pero no hemos encontrado ninguna referencia con esa denominación. Hasta el momento aparecen detectados dos campos en esta ciudad, el campo de los Almendros y el campo de la Albatera. No sabemos si hace referencia a alguno de ellos, o sin embargo, se refiere a otro campo hasta el momento desconocido.
*** En la ciudad de Huelva existieron al menos cuatro campos de concentración, a saber: el de la Isla Saltés, las naves-prisión en el Puerto Pesquero, el de las Bodegas Lazo en San Juan del Puerto y el de las Peguerillas. No se hace referencia al campo concreto.
**** Todo parece indicar que el pueblo fue rodeado con alambradas constituyéndose la localidad en si en un campo de concentración.
***** La propia ficha no especifica en que campo fue internado este preso, contemplando las dos opciones comentadas previamente.
Fig. 12. Análisis estadístico de los Campos de Concentración en los que estuvieron internados estos prisioneros. Fuente: Elaboración Propia.

Mapa con las localizaciones de los campos de concentración donde estuvieron internados los perfiles analizados. Fuente: Elaboración Propia.
Para finalizar, ponemos a disposición del lector la relación completa de fichados con los que hemos realizado este estudio, indexada para una consulta mucho más sencilla a aquellos interesados en profundizar en esta cuestión. En ella se representan otros datos complementarios que no han sido analizados en este trabajo, pero que esperamos poder integrar un futuro proyecto en el que se presente en este formato todas las fichas a la que hemos tenido acceso, de forma integral.
Conclusiones.
Consideramos que el presente análisis permite acercarnos al perfil de aquellas personas procedentes de la comarca de La Loma que fueron represaliadas dentro del sistema concentracionario desarrollado por los sublevados durante la guerra y ampliado durante la inmediata posguerra. Aunque el acercamiento a esta muestra, por su propia perspectiva histórica, posee un valor informativo por sí mismo, el análisis estadístico permite establecer una caracterización general del perfil mayoritario de las personas estudiadas.
En primer lugar, una parte importante de las personas de las que tenemos constancia de su paso por campos de concentración procedía de la propia ciudad de Úbeda. En numerosos casos no consta una afiliación a partidos políticos antes del estallido de la guerra y su incorporación al Ejército Republicano se produjo mediante mecanismos de movilización y alistamiento, frente a una minoría que sí procedía de la militancia obrera de preguerra y que se incorporó voluntariamente al frente. Junto a este perfil mayoritario, aparecen también algunos casos procedentes de culturas políticas de derechas, como la CEDA o FE-JONS, lo que pone de manifiesto la diversidad de trayectorias políticas presentes dentro de la muestra.
Desde una perspectiva general, predominan las personas vinculadas a organizaciones sindicales frente a aquellas afiliadas a partidos políticos, especialmente durante el periodo de la guerra. Esta afiliación parece responder, en algunos casos, a motivaciones que fueron más allá de la estrictamente ideológica, relacionadas también con las circunstancias laborales, sociales y de supervivencia propias del contexto bélico.
Desde el punto de vista socioeconómico, un porcentaje elevado de los individuos analizados pertenecía a las clases populares, con una presencia especialmente significativa de trabajadores del sector agrícola y de diferentes actividades manuales. Frente a ellos encontramos una minoría perteneciente a sectores de las clases medias y algunos casos excepcionales vinculados a las clases propietarias.
En cuanto a su trayectoria militar, una parte muy significativa de estos presos fueron soldados y no necesariamente estuvieron destinados en primera línea de combate, sino que desempeñaron también funciones auxiliares y de apoyo al Ejército Republicano. En numerosos casos, los lugares de internamiento guardan relación con los territorios en los que se encontraban encuadradas o desplegadas sus unidades militares, lo que se tradujo en una notable dispersión de los itinerarios represivos por la geografía española.
En conjunto, la muestra analizada permite observar que el sistema concentracionario no afectó exclusivamente a dirigentes políticos o militantes destacados, sino también a un amplio conjunto de personas procedentes de las clases populares cuya trayectoria durante la guerra estuvo condicionada por la movilización militar, la afiliación sindical, las circunstancias de su unidad o su permanencia en territorios posteriormente ocupados por las fuerzas sublevadas. El análisis de sus trayectorias permite, por tanto, aproximarnos a la dimensión concreta que adquirió esta forma de represión franquista sobre la población de Úbeda y su entorno.
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TARIFA, Adela: Breve Historia de Úbeda, Málaga, Sarria, 1999.
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Fuentes Primarias.
Fichas Policiales de la 205 Comandancia de la Guardia Civil, puesto de Úbeda. Archivo Personal de Agustín Palacios Martínez.
Causa General en Úbeda. Archivo Hustórico Nacional. Subdirección General de los Archivos Estatales. Ministerio de Cultura. España.
Webgrafía.
GARCÍA, Miguel: «Las Casas del Pueblo en Úbeda hasta los inicios de la II República». Estudios del Presente, edición digital, 2026. https://estudiosdelpresente.es/las-casas-del-pueblo-en-ubeda-hasta-los-inicios-de-la-ii-republica/
Mapas sobre la localización de los Campos de Concentración Franquistas: https://www.loscamposdeconcentraciondefranco.es/