

Fuente: La Provincia, 2/8/1930, Biblioteca de la Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán.
Transcripción completa de la crónica:
Horroroso crimen
El asesino machaca la cabeza a su víctima con una piedra y arroja a un niño al pozo.
Esta sección que por lo regular reviste casi a diario con la máscara de la comedia, hoy cambia el corte grotesco que a costumbra a usar por la horrible mueca de la tragedia. Un hombre poseído de instintos perversos, joven, pues cuenta 25 años, ha acumulado sobre su conciencian uno de los crímenes mas inhumanos que se pueden cometer. Millán López Ruiz, autor del hecho, es un sujeto de pésimos antecedentes, se lo conoce en el mundo del hampa con el alias de Polizón. Debido a su accidentada vida y a sus inclinaciones malsanas, tenía la obligación de presentarse en las primeras hora de la noche en el Cuartel de la Guardia Civil y justificar en que había invertido el día y la noche.
Millán Pide Trabajo.
Según hemos podido averiguar, Millán se condolía días pasados de que no encontraba donde ganarse un jornal; El señor Suboficial de la Guardia civil, siempre con el buen deseo de ver si que podía regenera al que caminaba por sendas que conducen al presidio le recomendó a cierta empresa que lo admitió y dio algunos jornales en el sitio llamado Posada de Tacones. Como hacía dos noches que el tal sujeto dejó de hacer acto de presencia en el cuartel, la guardia civil indagó, enterándose que había abandonado el trabajo hacía dos días y que cobró el imparto de los salarios devengados y comenzaron como es natural a seguirle la pista.
Polizón visita a su amante.
En una casucha ubicada frente al grupo escolar del Alcázar, vivía una mujer de equívoca conducta, llamada Sebastiana Ventaja, la cual parece que días atrás enajenó una finca urbana de su propiedad. Al enterarse Polizón que su amante tenia algunas pesetas, no perdió el momento para visitarla, sin duda con el noble fin de administrárselas. El jueves por la tarde, Millán Según costumbre, se personó en el domicilio de su victima propiciatoria, ella lo recibió con amabilidad y hasta parece que intentó convidarlo a merendar. Como toda obsesión de Millán era apoderarse del dinero de su concubina, no aceptó la merienda, pero si le propuso irse a cenar al campo y aprovechar el fresco de la noche.
Camino a la Alameda.
Suponemos que una vez de acuerdo, Millán y Sebastiana convendrían dirigirse al ventilado sitio de la Alameda, y ella en una cestilla colocaría algo para comer y en una botella un poco de vino. Llegada la hora convenida, Sebastiana se dejó acostado a un hijo suyo de unos cinco años, cerraron el candado las cuatro tablas que hacen oficio de puerta y en […] armonía encamináronse al lugar citado. En un caracol que existe próximo a una viña, que ya da con la fuente de la Alameda, tomaron asiento (todo esto es que nosotros lo deducimos por los detalles que hemos podido adquirir) y daría comienzo el modesto ágape que había de tener un postre tan sangriento
¿Me darás el dinero?
Dado los negros instintos del Polizón y su afán de apoderarse del dinero de […] es de presumir que le dijese a Sebastiana entre bocado y trago que le entregara el dinero, a cuya insólita petición, ella se negaría profundamente, y exacerbado por esta negativa comenzaría la discusión en tonos violentos, entremezclando amenaza […] que la […] mujer creería que no las pondría en práctica.
Millán asesina a su amante.
Aquí tenemos que hablar por […] por como el criminal no ha sido aun capturado, es imposible en reconstruir la espeluznante escena. Según se deduce, Millán luchó con débil victima y con una piedra la golpeó fuerte y repetidas veces hasta que la mató a sangre fría y cinismo descompensado, el Polizón arrastró el cadáver de Sebastiana hasta internarlo en la viña, ocultándolo bajo […] Cometido el horrendo asesinato, Polizón se apoderó de las llaves de la casa y de la cómoda donde Sebastiana guardaba unas dos mil pesetas que le dieron por la casa.
Se lleva el dinero y arroja al pozo al hijo de Sebastiana.
Con pasmosa serenidad Polizón volvió al dormitorio de la que su amante, abrió el candado que cerraba la puerta de la calle, a obscuras, porque ningún vecino vio luz ni nada en el barrio se apercibió. Serian la doce de la noche, penetró en el cuarto donde está la cómoda, tiro del cajón primero y se guardó la pesetas. Cuando estaba en esta infernal faena, se despertó el muchacho y sin duda el criminal encendió una cerilla, pues Manuel, que es el nombre del chico, lo reconoció y le preguntó por su mamá. Millán que debe tener semblante de hiena, por toda respuesta le dijo que le iba a brindar de calma y cargándolo en brazos lo arrastro al pozo, ese que esta en la misma habitación en que dormía el chico, pero por fortuna se quedó atravesado en unos salientes resultando con algunas contusiones. Creyendo Polizón que había exterminado a toda la familia, salió de casa, tornó a poner el candado que se olvidó de cerrar por la precipitación, pues se conoce que su la […] su consciencia y marchó a la plaza del general Saro. Eran las dos menos cuarto de la madrugada.
Alquila un auto que le conduce a la estación Baeza.
A la hora citada, el chófer José Egea con un coche de su propiedad esperaba que le hablara algún cliente cuando se le aproximó el Polizón y le preguntó si el coche estaba libre, como Egea respondió afirmativamente, se montó en el auto y al llegar a la estación de Baeza, pagó el viaje, entregándole al chófer veintiuna pesetas, añadiendo que se dirigía a Madrid a ver a su padre que estaba enfermo. Y aquí se pierde de vista el […] asesino.
Como se descubrió el crimen.
A la una de la mañana, una pareja de guardias del Sindicato formado por Nicolás de la Torre y Diego Molina, que les tocó de turno en el Ejido del Alcázar, oyeron unas voces, al parecer de niño o niña, que procedían de la casa donde vivió Sebastiana. Al acercarse los guardias a la casucha, se presentó la pareja de guardias municipales que prestaban servicio por aquellos parajes. Como los gritos demandando socorro no cesaban, empujaron la puerta, desprendiéndose el candado. A la luz de un encendedor y con cerillas, los guardias y los guardas se acercaron al pozo, y a una profundidad de un metro y algunos centímetros, atravesado sobre la angosta boca del pozo se encontraba el pobre niño, asustado, atemorizado, con las fauces secas y los ojos exorbitados por el terror. Uno de los guardias alargó el brazo y asiendo al chico de una pierna lo sacó. Inmediatamente el muchacho vistióse y lo condujeron a la Inspección de vigilancia, donde repuesto del susto pudo decir algo; poco, pues la visita que el Polizón hizo a la casa fue rápida. El subinspector de policía don Isidoro Juan dio por la mañana conocimiento del hecho y empezaron la perdida de descanso a buscar a la madre del niño y al presunto criminal.
Primera diligencia.
Las primeras diligencian que se efectuaron las hizo el Juez Municipal don Diego Diáz Madrid, pues el Juzgado de Instrucción se había personado en Sabiote para evacuar otro asunto. El cadáver de la víctima lo descubrió, según dicen el perro de un cazador , el cual avisó a la autoridad.
Las heridas que tenia la víctima.
Según nuestras noticias, la […] mujer tenia una herida en el cuello, producida por arma blanca y muchas heridas incisas con grandes magulladuras y pérdida de un incisivo. También presentaba la fractura del occipital producida por […] por contragolpe. Orden que la muerta fue originada por la intensa hemorragia que tuvo la desdichada.
El juzgado en el lugar del suceso
A las doce del día, el digno juez don Agustín Salcedo, acompañado del secretario don Luis Ernesto de Diego, el oficial don Manuel López y el médico forense Don Mercurio la fuente, se personaron en el lugar del suceso y debajo de una cepa con la cabeza destrozada y las ropas rotas y en desorden, vieron el cadáver de la infeliz mujer, ordenando su traslado al cementerio, en donde se le practicaría la autopsia. También acompañó al juzgado en esta inspección el suboficial de la Guardia Civil y una pareja, y los guardias municipales.
Visión ocular
Por la tarde, a las cinco de la misma estuvo el juzgado en el tugurio que le servía de casa a Sebastiana y a su pequeño. Haciendo una minuciosa y detallada inspección ocular, ordenó dejar cerrada y lacrada la puerta de la casa, marchando una vez terminada la visita al jugado. El Sumario promete ser laborioso.
Detalles sucintos
Sebastiana Ventaja quedo viuda hará dos años, su marido apellidado Muro, pereció asfixiado en el pozo de una casa del Arroyo de Santa María al intentar socorrer a otro compañero que había caído mareado por las emanaciones del pozo. Desde entonces vivía Sebastiana en una casa de adobes […] con cuatro habitaciones, la mayor medía tres metros cuadrados, la cama en que dormía el muchacho es un catre de madera con un jergón de paja y en la habitación a medio metro de la cama, está el pozo en donde quiso el malvado sepultar a la inocente criatura para que no fuese testigo de su maldad.
Millán López Ruiz hirió hace un mes, poco mas o menos, a un chico con una hoja de afeitar, produciéndole una herida superficial en el cuello, estaba fichado como sujeto peligroso y en unión de otros, tenía la ineludible obligación de hacer acto de presencia diaria en el cuartel de la guardiacivil. Hasta la hora en que escribíamos estas líneas no se tienen noticias de que haya sido capturado.

Fuente: El Cantábrico 2/8/1930, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Fuente: El Diario de Almería, 2/8/1930, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Fuente: Pueblo, Diario Republicano de Valencia 2/8/1930, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Fuente: La Voz de Levante 2/8/1930, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Fuente: El Diario de Córdoba, 2/8/1930, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.


Fuente: El Liberal, 3/8/1930, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.


Fuente: El Liberal, 3/8/1930,Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. El Socialista, 3/8/1930, Fundación Pablo Iglesias.

Fuente: El Cantábrico 2/8/1930, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.


Fuente: Diario de Córdoba de Comercio, 3/8/1930, La Voz de Asturias, 3/8/1930, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Fuente: El Diario Palentino, 4/8/1930, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Fuente: La Provincia, 3/8/1930, Biblioteca de la Asociación Cultural Ubetense Alfredo Cazabán.
Transcripción completa de la noticia:
En el expreso descendiente de Madrid a Algeciras, ha sido detenido por un agente de policía el asesino de la mujer conocida por La Gabarita.
En las primeras horas de la tarde de ayer circuló por Úbeda el rumor de que había sido detenido por la policía Millán López Ruiz (a) Polizón, que como saben nuestros lectores dio muerte en la madrugada del viernes y en el sitio conocido como Llano de la Alameda a una mujer al parecer amante suya, apodada La garabita.
Se aseguraba que la noticia de la detención la había traído a Úbeda el emisario de esta ciudad en Madrid que regresaba de la capital en el mismo tren. Buscamos a Andrés Blanco, que prestó amablemente a relatarnos lo que presenció, manifestando que observó que un joven agente de policía, llamado don Daniel Fernández, que iba de servicio en el tren, después de inspeccionar en funciones de su cargo, los documentos de los viajeros de aquel departamento se dirigió al wáter, notando que había dentro alguien. Continuó su cometido en el resto del vagón, y seguidamente volvió al WC. Esta vez llamó a la puerta y momentos después salía un individuo del que requirió la documentación. El desconocido manifestó que no llevaba más que la cartilla militar. Examinada por el agente, este vio que estaba extendida al nombre de Millán López Ruiz, coincidiendo con el de la ficha que le había facilitado dirección. El policía interrogó hábilmente al sujeto que no tardó mucho en confesarse autor del crimen perpetrado en la ciudad de Úbeda durante la noche del jueves último.
El Agente le practicó al detenido un registro, encontrándole la cantidad de tres mil pesetas y una tarjeta que tenía las señas de un industrial vinatero que habita en la calle de Embajadores. Inmediatamente el joven policía requirió el concurso de los guardias civiles de servicio en el convoy, que procedieron a esposar al criminal. Este quedó detenido en Manzanares. Lo narrado por el emisario de Úbeda a Madrid, señor Blanco, ocurrió a la una y media de la madrugada próximamente.
La actuación del juzgado.
Merece los mayores elogios la actuación del digno y celoso Juez de Instrucción de Úbeda, don Agustín Salcedo, en el asunto de que tratamos. Poniendo gran actividad y diligencia, telegrafió el caso al Director General de Seguridad, cursando además, despachos a los juzgados de Valdepeñas, Manzanares, Alcázar y demás pueblos comprendidos en la ruta del ferrocarril, interesando la busca y captura del delincuente, que se suponía viajaba en uno de los expresos. La policía que presta servicio en el tren, advertida ya por las ordenes circuladas, hizo escrupulosa investigación que dio por resultados la detención del criminal en la forma que dejamos relatada.
Según nuestras noticias, , por el juzgado de Úbeda se ha pedido que venga a esta ciudad el presunto autor del crimen en conducción extraordinaria, por lo que es lógico suponer que pronto será traído el Polizón a comparecer ante el Juez que le tomara la correspondiente declaración. Nuestra enhorabuena al señor Salcedo, enhorabuena que hacemos extensiva al señor Secretario y al oficial y personal de oficinas del Juzgado por la actividad que han puesto, ahora como siempre en el desempeño de su cargo.

Fuente: La Libertad. 3/6/1932, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

Fuente: El Liberal 23/6/1932, Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.